Amo ser tan sensible.
Imagínate no sentir nada: no emocionarte con un atardecer, no llorar con una película, no disfrutar un abrazo, no sonreír al ver a alguien cumplir un sueño
Un día te cruzas con gente nueva y te alejas de otras, ayer tenias mil crisis existenciales y hoy todo es felicidad para ti.
Ayer te dolía el alma y hoy te sientes con ganas inmensas de conquistar el mundo.
Así es la vida, disfrútala.
Voy por todo y, si me equivoco, que sea por intentarlo y no por miedo. Este año no quiero negarme a nada que me guste y me haga feliz. Porque ni el tiempo vuelve, ni la vida se repite.
Es sorprendente que tu cuerpo tenga la capacidad de rechazar la energía de alguien. Te dará ansiedad y sentirás malas vibraciones. Asegúrate de prestar atención a las señales.
"El hijo que no lava ni su plato termina viviendo como si todo el mundo le debiera algo. No se trata del plato,
se trata de la actitud.
De esa mentalidad cómoda que dice: alguien lo hará por mí. Ese hijo que deja todo tirado, que espera que mamá le sirva, le lave, le recoja, está aprendiendo a depender, no a crecer.
Porque quien no ayuda en casa, mañana será el adulto que culpa al gobierno, a la suerte o a los demás por lo que no logra. Será el que dice "la vida es injusta" sin recordar que nunca movió un dedo por mejorarla.
El carácter no se forma con discursos, se forma en los pequeños actos diarios: lavando un plato, barriendo el suelo, escuchando límites. Ahí nace el respeto, la gratitud y la responsabilidad.
El que no aprende a servir, tampoco sabrá sostener una familia, ni agradecer lo que tiene.
Criar hijos responsables cansa, pero criar hijos cómodos destruye. Si estás criando, enseña a colaborar, y si tú eres ese hijo, entiende que tu madre no es tu empleada, ni tu casa es un hotel.
Eres parte del hogar y eso también implica aportar."
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