Cuazito levantado y mochado:
Así fue como un cuazito de la narco-terrorista organización del Cartel de Noreste/Zetas de #NuevoLaredo, #Tamaulipas fue capturado y descuartizado vivo por los Zetas Vieja Escuela en #CiudadMante, Tamaulipas.
En el vídeo el cuazito llora y súplica por su vida que no lo mochen vivo, también el interrogado comenta que venía del sector de Colinas del Río ubicado en Nuevo Laredo, Tamaulipas.
Por cierto este vídeo ya tiene rato que se publicó, aproximadamente en el año 2016-2018 cuando se sostenía una guerra muy sangrienta entre dichas células mencionadas de Los Zetas.
ASESINATO DE ADOLESCENTE SACUDE A FAMILIA EN MÉXICO
Layla, una joven de 15 años, murió en un hecho que, según autoridades, ocurrió luego de que dos amigas la invitaran a una casa con la excusa de prepararle una sorpresa.
La investigación indica que fue atada y atacada con una cuerda; el cuerpo fue enterrado en el patio. Días después el video fue enviado a su familia, que avisó a la policía. Al ser menores, recibieron condenas de dos años y once meses. La familia rechazó una compensación de 250 dólares.
🦹🏾♂️Las causas (1er gráfico) ➡️ ☠️Los Resultados (video sensible).
De manera MUY sobre simplificada, explico:
Solución: Tolerancia Cero + modelo ILP (Intelligence- led policing) + 18 meses estado de excepción.
El problema no es solo el hecho aislado, sino el patrón estructural que revela (ver gráfico).
Para 2030 México necesitará un cambio de paradigma completo en materia de seguridad.
No bastan ajustes marginales ni nuevos relatos políticos. Se requiere tolerancia cero operativa bajo un modelo de Intelligence-Led Policing (ILP), un enfoque que ha mostrado resultados medibles y replicables en distintos contextos.
Pero un modelo así exige condiciones institucionales previas. Implica depuración real de corporaciones, reconstrucción de capacidades analíticas y control efectivo de redes criminales infiltradas en el aparato estatal.
En términos prácticos, esto requeriría un periodo acotado de estado de excepción, aproximadamente 18 meses, orientado a limpiar las estructuras desde dentro del propio Estado. Sin esa fase de saneamiento institucional, cualquier reforma quedará en buenas intenciones y narrativas políticas, pero con escaso impacto operativo en la realidad.