18/ ACOM reparte carnés de “amigo de Israel” a la derecha (PP-Madrid y Vox reciben los puntos extras: subvenciones, reuniones con Netanyahu, pagos a eurodiputados, fotos con Ayuso). Al resto le reparte citaciones. Todo muy “apartidista”. Mientras tanto, la comunidad judía institucional se desmarca y la libertad de expresión se convierte en un deporte de riesgo.
17/ El truco final: la mayoría de esas causas se archivan o desestiman. Da igual. El objetivo nunca fue ganar siempre, sino el abogado, el desgaste económico, el tiempo perdido, el miedo, el “piénsatelo antes de tuitear o de firmar un manifiesto”. El proceso es el castigo. Se llama amedrentar, y es su modelo de negocio político-judicial.
16/ Hasta las condecoraciones les molestan: cargaron contra el Gobierno por otorgar la Orden del Mérito Civil a Francesca Albanese, relatora de la ONU. Cuando la ONU te incomoda, el problema, según ellos, no es tuyo.
15/ Ni el arte se libra. En la exposición ‘GENOCIDIO’ de Madrid, obras fueron acusadas de antisemitismo y delito de odio por ACOM y el Movimiento contra la Intolerancia. Denunciar cuadros. Ahí estamos.
14/ Y abajo del todo, el activismo de base: plataformas como “Guadalajara con Palestina”, manifestantes de La Vuelta (ACOM se personó como acusación popular contra los detenidos), colectivos de solidaridad, Samidoun… Desde una ministra hasta un vecino con una pancarta: nadie es demasiado pequeño para una denuncia o una personación.
13/ Ni la cultura ni la universidad se salvan. Denunciaron a Manuel Segade, director del Museo Reina Sofía, por “incitación al odio” (art. 510 CP) por la programación del museo. A la arabista Luz Gómez por mensajes en redes. Al escritor Suso de Toro le reabrieron una investigación. A Rubén Gisbert por negacionismo del Holocausto e incitación al odio. A Pedro Varela por contenidos antisemitas.
12/ En 2026 les tocó a periodistas y comunicadores: Antonio Maestre, Silvia Intxaurrondo, Raquel Ejerique, Inés Hernand, Ana Iris Simón, Carlos Sánchez, Jasiel Paris, Paco Álvarez… El delito, en lenguaje ACOM: informar u opinar sobre Gaza o sobre ellos.
11/ La lista de cargos electos crece: el ministro Pablo Bustinduy, la diputada Lucía Muñoz Dalda, los concejales de Más Madrid Eduardo Rubiño y Pablo Padilla, anuncios de querella contra Pedro Sánchez y su Gabinete… Un lobby que pretende marcar la línea roja a golpe de denuncia.
10/ A Ada Colau la querellaron por “prevaricación e incitación al odio” cuando Barcelona suspendió el hermanamiento con Tel Aviv. ACOM se personó como acusación; la causa se admitió a trámite. Traducción práctica: rompes con una ciudad israelí y acabas en el banquillo.
9/ Con Gaza el objetivo se personalizó. A Ione Belarra (Podemos) la han denunciado varias veces por “incitación al odio” e incluso enaltecimiento del terrorismo. El Tribunal Supremo archivó varias: era, simplemente, libertad de expresión.
8/ Su herramienta estrella es el juzgado. Han demandado o impugnado al Ayuntamiento de Barcelona, a las universidades de Barcelona, Granada y Valencia, a la Delegación del Gobierno de Madrid y a resoluciones de la Agencia Tributaria. Objetivo declarado: tumbar a pleito limpio cualquier boicot institucional o acuerdo que perjudique a Israel. Decenas de denuncias y querellas; al menos 15 causas judiciales abiertas según reportajes.
7/ En el PP el nexo se llama David Hatchwell: cofundador de ACOM, donante documentado de la campaña de Netanyahu (9.000 € según autoridades israelíes), presidente de la Fundación Hispanojudía y a quien medios de varios países describen como “mentor” o “padrino político” de Isabel Díaz Ayuso. Fotografiados juntos, elogios públicos mutuos, cesiones de edificios públicos y subvenciones millonarias a entidades vinculadas (Zakut recibió más de dos millones de euros de gobiernos del PP en Madrid, Murcia y Andalucía). Negocios, cultura y política en el mismo círculo.
6/ Puertas giratorias y solapamientos: Rosa Reigía figura en Relaciones Institucionales de ACOM tras haber pasado por la Fundación Disenso y el Foro Madrid (órbita Vox). Su hermana ha tenido peso en estructuras internas del partido. Las piezas no necesitan pegamento.
5/ El puente ideológico tiene nombres y apellidos. Rafael Bardají (ex-FAES, uno de los arquitectos de Vox) circula desde hace años por las redes neocon proisraelíes. Friends of Israel Initiative, impulsada por José María Aznar en 2010, es el precedente institucional. La agenda no cayó del cielo.
4/ No es solo ideología: hay dinero. El eurodiputado de Vox Juan Carlos Girauta reconoció en su declaración de intereses del Parlamento Europeo haber cobrado 1.000 € mensuales de ACOM y 2.000 € mensuales de la Fundación Hispanojudía “quizá dos años, quizá algo más”. Palabras textuales suyas.
3/ “Apartidista” solo en el papel. En 2018 celebraron en su web la llegada de Pablo Casado al PP como “motivo de optimismo”. Aplauden a Vox como “baluarte”. Lamentan al PSOE y a Podemos. En redes y comunicados eligen bando sin disimulo. Un lobby que se autodefine neutral mientras reparte puntos al que mejor le cae.
2/ Vacuna anti-troll: ACOM no es la comunidad judía española. La Federación de Comunidades Judías de España se ha desmarcado en varias ocasiones de sus campañas más agresivas y ha defendido la libertad de conciencia y de voto. Esto va de un lobby proisraelí registrado como grupo de interés ante la CNMC, no de una religión. No lo mezclemos.
HILO — ACOM y la derecha española 🧵
1/ En España opera una organización que decide quién merece el carné de “amigo de Israel”, financia a dirigentes de la derecha, cobra de entes vinculados y arrastra a juzgados a periodistas, políticos, artistas y activistas que critican la actuación israelí en Gaza. Se llama ACOM (Acción y Comunicación sobre Oriente Medio). Casi todo lo que sigue lo dicen ellos mismos, consta en declaraciones oficiales o figura en resoluciones judiciales.
We have long crossed into the cartoonishly evil part of this genocide.
An Israeli settler attacks the elderly and disabled Palestinian Sheikh Saeed Al Amour in the village of Al Rakeez in Masafer Yatta.
Sheikh Saeed lost his leg after being shot by settlers a year and a half ago.
Israeli settlers stole a donkey from a Palestinian farmer - and dragged it behind a vehicle until it died. Footage shows the animal struggling as it's pulled.
Israeli settlers have once again proven that there is no bottom to their inhumanity.