Reconstruir una relación no es pedir perdón y esperar que todo vuelva a estar bien. Es asumir el daño, sostener conversaciones difíciles y demostrar con acciones consistentes que hubo un cambio. La confianza no vuelve por promesas, sino por la constancia.
Toda esta semana mi viejo me trajo y me busco del trabajo porque me agarro un pánico manejar en esta provincia de total imprudencia. Sales de tu casa y no sabes si vas a volver.
Estoy cansada de que me prometan que llegará alguien mejor. No quiero que llegue nadie; a veces quiero que quien está aquí decida quedarse, sanar, crecer y elegirme con hechos.