genuinamente me encantaria ser botinera para poder tener todos estos lujos pero después me pongo a pensar en que tengo que vivir en casa haciendo nada y me arrepiento porque yo no sirvo paara no hacer nada
La gota que derramó el vaso no es el enojo, es el cansancio, porque cuando uno se cansa la mentalidad cambia, no avisas, no persigues, no ruegas, no esperas, no corres, no te interesa más, sólo cierras el libro, apagas la luz, bajas el telón y punto final.