-Aprovecha que el chico la alza del suelo para hacer que sus piernitas rodeen como pueden la cintura de él y sin más se lanza a rodearle el cuello en abrazo.-
Cállate y abrázame.
Tienes una manía muy mala con pegarme y voy a tener que vengarme
-Cuando se giró la alcé del suelo y besé su mejilla-.
Yo también te he echado de menos
-Ella, agarrándose bien con sus piernas y cogiendo su cara entre sus manos, se mantenía en lo suyo hasta terminar con un mordisco en su mejilla.-
¡No lo entiendes! No me gusta estar peleada contigo...
-Coloca la morena unos pequeños pucheros.-