"—¿Juras que la literatura no te importa?
—Lo juro —le contesté, con la seguridad que viene desde la íntima veracidad. Y agregué: —Cualquier gato, cualquier perro vale más que la literatura.
—Entonces —dijo muy emocionado—, aprieta mi mano. Yo te creo".
"[...] Y que al margen han quedado, intactos, sin edad, nuestra buhardilla en París, nuestro libro famoso, nuestro barco en plena tempestad, nuestra proeza en el campo de batalla…, nuestro nombre".
"El mar es la patria de todos los soñadores. En todas las vidas en pugna con lo cotidiano hay un golpe de mareas y es en el surco abierto por los barcos donde frutifican las semillas de los mejores sueños".
"[...] Me producía una gran excitación psíquica. Es una gran, gran escritora; tiene una fuerza inaudita. Uno empieza a leer y de a poco empieza a sentir que en ese tejido de palabras hay contenido un enorme monto de energía. Y, desde luego, de realidad".
«Ese año yo lloré hasta diciembre, dejé de llorar en enero y parte de febrero, y empecé a llorar de nuevo después de carnaval. Aquel descanso me hizo bien y volví a llorar con ganas.»