Las relaciones salen bien porque las personas estan dispuestas a estar juntas, no porque estén destinadas a estar juntas.
No es coincidencia, es decisión, madurez, amor y responsabilidad.
La responsabilidad afectiva no es solo evitar herir, es entender que todo lo que haces, lo que dices, lo que callas, cómo actúas deja huella en la mente y el corazón del otro. No se trata de prometer, sino de ser consciente de lo que generas.
Realmente me da mucha pena la gente que prefiere huir de sus emociones cuando la vida le pone a alguien enfrente con quien experimentan una conexión especial. Me da mucha pena la gente que por seguir su plan de vida estructurado no comprende que a veces planeamos cosas en la vida, y a veces los planes nos eligen.
Me dan mucha pena los escapistas.
Ojo que nadie pasa dos veces.
Ojo con seguir buscando por todos lados al amor que tuviste y perdiste.
Nunca te avergüences de haber sido leal, generoso o paciente con alguien que no sabía recibirlo. Tú actuaste con integridad; cumpliste tu papel con el corazón limpio. Su incapacidad para corresponder no habla de tu valor, sino de sus propias limitaciones. Tu bondad no fue un error: fue una muestra de quién eres.
ojalá nadie más nos vuelva a romper el corazón. Ojalá nunca más nos hagan sentir que sí, cuando era un no. Ojalá te quieran tanto que ni lo dudes, que sientas que nadie te había amado así. Y cuando lleguen los problemas, que en vez de soltarte, te agarren la mano más fuerte
Las cartas de amor escritas a mano ya no se usan, quizá porque requieren algo que escasea: tiempo, pulso y verdad. Un mensaje se borra; una carta te delata para siempre.
Entendí que tu peor castigo eres tú. Arrastras tus miserias a cada vínculo; mientes hasta perderte, cambias de versión según te convenga. Dices “amor” sin saber quererte, hablas de lealtad sin entenderla. Arruinas lo que tocas y señalas al resto. Eres tu propio karma.
Madurar es entender que por más amor que le des a esa persona, si no quiere que seas tú, no va a cambiar, no le va a nacer, no va a poder, no tendrá tiempo, no va a querer, ni le va a importar.