A él lo del método indoloro no le convence, así que mira con bastante reticencia el bote.
Y a Erik.
«Podemos matarle si quieres... »
Por una vez se estaba planteando hacerle caso a La Bestia.
A él personalmente no le interesa demasiado la ceniza, pero hay una señora a su lado que se mueve inquieta mientras habla con las que parecen ser sus hijas.
Levantó las manos.
—'Tres comidas semanales para aquellos más desfavorecidos durante el tiempo que dure la cosecha >
Fuera sotana y toda ropa sacerdotal, ahí estaba él como un miembro más del vulgo de Lucentum, atraído por el jolgorio y las voces del subastador.
Sonrió al ver tanta gente Junta, no estaba seguro de ir a comprar nada, pero por si acaso...
Balder está a nada de sonreír, pero la Bestia se sobrepone por encima de él.
«¿Acaba de llamar a la señorita Thaneit mujerzuela? *insertar sonrisa maquiavélica* Kevka, Kevka... Hay que saber hablar mejor de las damas»
Sería de gran ayu-... ¡Eeeeh! Cuidado con las amenazas, maldita bestia sarnosa. Ambos sabemos que no tienes lo que hay que tener para venir a por mí y mi cuerpo suculentoso... Solo vas a por mujerzuelas inocentes e inofensivas. Eres un cobarde...