Es curioso cómo pasamos años persiguiendo el éxito profesional, hasta que un día nos damos cuenta de que el verdadero lujo siempre fue otro: una vida tranquila, un buen café, comida hecha en casa y el privilegio de no tener que correr a ningún lado.
Creo que una de las experiencias más conmovedoras de la vida es descubrir que alguien disfruta genuinamente de tu presencia. No lo que proporcionas, No tus logros. Solo tú, tus pensamientos, tu energía, tu existencia.