Ahora hay calma, pero yo lloré, enloquecí, temblé sin frío, vomité de tristeza, tuve ataques de ansiedad pero siempre hay una luz al final, te lo prometo…
Dejen de romantizar que sanar es salir a tomar café e ir a caminar a lugares bonitos; sanar es abrumante, es un sube y baja de emociones constante, es intentarlo todos los días a todo momento y no dejar que tus pensamientos ganen, no es genial, es horrible…
Su último recuerdo de mí es mi desesperación y falta de dignidad de rogarle que me elija y no perderlo. Mi último recuerdo de él es su frialdad e indiferencia con la que se fue. Y eso resume más o menos el tipo de persona que nunca volveré a ser.
“El día que me avergoncé de mí mismo fue cuando descubrí que la vida es una fiesta de disfraces, en la que todo el mundo va con una máscara y yo había estado asistiendo con mi propia cara”
Franz Kafka.