La paz mental que consigues cuando no mientes, no ocultas, no engañas, no tienes malas intenciones, no traicionas a quien confía en ti. Aprendes tanto al ser lastimado, que NUNCA pasa por tu mente causar dolor a quien dices amar. ESO es tener tranquilidad.
Con el tiempo aprenderás a frenar la lengua, a no reaccionar cada vez que escuchas o ves algo que no te agrada. Hay que aprender a elegir tus batallas. No todo el mundo merece tu atención, menos tu compañía. La tranquilidad no se negocia.