Aborta la estudiante porque su anticonceptivo falló.
Aborta la ama de casa porque no quiere más hijos.
Aborta la enfermera porque nunca quiso maternar.
Aborta la cocinera porque el embrión es inviable.
Aborta la chica que ves en el camión y la señora de la tienda.
mi apuesta por la mediocridad se basa en estar convencida de que no necesito ser excelente ni brillante en nada, tampoco exitosa, y mucho menos destacar en algo para que mi vida merezca ser vivida y resulte una experiencia agradable