Vi a una chica salir del trabajo y su novio la esperaba con un café caliente. Me quede pensando en lo valioso que es eso, cuidar al otro en los pequeños gestos sin que haga falta una razón especial.
Señor, te pido calma para mis pensamientos, fortaleza para los días difíciles, dirección para mis pasos, consuelo para lo que aún duele y luz para lo que no entiendo.
Las mujeres que saben trabajar y amar de verdad, no se derriten por dinero, se derriten por respeto, cuidado, amor verdadero y responsabilidad afectiva.