Muchas personas invalidan el dolor ajeno porque ni siquiera están dispuestas a sostener el suyo propio. Evitar el malestar a toda costa te desconecta de quienes te rodean e importan. Y de ti mismo
El exceso de introspección es una trampa: uno cree que se está conociendo, pero a veces solo está rumiando en círculos. Pensarse demasiado también es una manera sutil de ausentarse de la vida, de dejar de estar.
Según la teoría del apego, el amor genuino se refleja en como alguien responde a tu dolor, no solo a tu presencia. Cuando alguien realmente valora tu bienestar, su miedo más profundo no es perder el acceso a ti, sino causarte daño.
Podemos considerar el pensar "no voy a contarle esto a mi amiga porque va a juzgar mucho a mi pareja" como un signo de que hay que replantearse la relación?? Y de que hay que contárselo a una amiga.
Para mí una de las cosas más difíciles cuando te han hecho daño es tener que aprender a no estar en alerta y a la defensiva con gente que está haciendo las cosas bien y no se lo merece
"Si tuviera tiempo haría más por ver el mar y pasaría más tiempo sin hacer nada. Sostendría la brisa y nada más". La columna de José Luis Sastre https://t.co/mPX7lzNdEC