Me gustaría poder decir que tengo una fe inquebrantable, pero batallo con mil dudas.
Y desde algún rincón de mí misma, vuelvo una y otra vez a susurrar: «Creo… ¡Pero ayuda mi incredulidad!».
Hace mucho que no hablo de esto aquí pero de los 23 a los 33 fui insondablemente miserable, habitaba la nada. Me atravesó un diagnóstico, la terapia y un duelo estrepitoso, pero también siento que sí hay algo con que se te acabe de desarrollar alguna parte del cerebro porque
Mayo, mes de la virgen María, le pido que me conceda la gracia de tener un poquito de sus virtudes. Paciencia, fe,esperanza, prudencia, silencio, obediencia, fidelidad.
"Los consejos de mi madre no eran suyos, sino tuyos, y yo no lo sabía. Pensaba yo que Tú callabas, cuando por su voz me hablabas; y al despreciarla a ella, sierva tuya, te despreciaba a Ti, siendo yo también tu siervo."
San Agustín. (Conf. II, III, 7)
hay partes en mí
que duelen
que aún no sanan
del todo.
pero no me detengo,
porque mis lágrimas
me riegan en silencio,
y me hacen volver a brotar.
y en cada amanecer,
aprendo a crecer,
para seguir y llegar
a florecer.
@albapardo0 Siempre digo lo que decía San Agustín de Hipona: “No nos retiremos De la Iglesia porque veamos cizalla en ella. Únicamente hemos de esforzarnos en ser nosotros trigo”