Lo que está pasando en Francia es fascinante, fascinante. Francia ya tiene desde el 90 registros de liceos levantándose. Hoy hay más de 6.500 detenciones, casi todas de menores de edad, la respuesta de la sociedad fue blindar a sus jóvenes: docentes, madres, padres y sindicatos salieron con ellos a las calles. Las organizaciones populares atravesadas por personas no organizadas y autoconvocadas que levantan la educación como estandarte frente a un gobierno que ajusta mientras duplica el presupuesto militar. Las revueltas no son solo "violentas", son creativas y artísticas. Una juventud que le dice a su presidente que no va a tolerar que le recorten el futuro. Cada tanto, en la historia, tenemos estos momentos maravillosos donde los jóvenes toman la posta de un mundo adulto que estamos dejando en cenizas, y qué fascinante es ver que no todos están tan dormidos.
Cuando Virginia Woolf escribió: «No hace falta tener prisa. No hay necesidad de brillar. No hace falta ser nadie más que uno mismo», abrazó a mucha gente.
Hannah Arendt al estudiar el Holocausto, llegó a la conclusión de que las atrocidades no siempre las cometen personas que disfrutan el mal, sino personas que dejan de pensar críticamente y entregan su juicio moral a una causa, una autoridad o una ideología.
Los jubilados pusieron cruces frente al Congreso en honor a sus compañeros asesinados por el gobierno por falta de medicamentos. No hay plata para remedios pero sí para viajes por el mundo de Karina y propiedades para Adorni
Mi gorila favorito es el que estudió gratis una carrera gracias a Perón, cobra aguinaldo y vacaciones gracias a Perón, la madre se jubiló gracias a Néstor y se hizo la casa con el Procrear de Cristina, pero te dice que el peronismo es una peste y que el Estado mantiene vagos.
No puedes herir a alguien que ha leído a Tolstói, Dostoievski, Kafka, Nietzsche, Kierkegaard y Camus por diversión. Su serotonina abandonó el chat hace años.