A veces solo hay que reírse de todas las veces que se burlaron de ti con otros, del saco de cuernos que te pegaron, decir “Coño hay gente malparida y luego está este maricon” entender que estuviste con un maldito cuerazo con el corazón podrido y el guevo alegre y seguir mi reina.
A la gente le encanta que uno los trate como un dulcito de coco y añuñu mi coshito para ellos después tratarlo a uno como le da la gana. Pues no mi ciela, prefiero que me digan que soy odiosa a que me quieran venir a ver la cara de estúpida. Y punto y se acabó.