Un día notas que hablas como tu mamá, cocinas como ella y hasta reaccionas parecido. Sin darte cuenta, te vas pareciendo a la mujer que siempre te amó más que nadie. Empiezas a comprender sus miedos, su fortaleza y su cansancio. Te miras al espejo y ves que en ti vive una parte de ella.
Gracias por todo mama.