El Messi que escribe para despedirse de su papá o de la Selección, le demuestra a los pibes el valor irreemplazable de las palabras. Por si algo le faltaba.
La reputación de muchos hombres está a salvo gracias al silencio de muchas mujeres y la de las mujeres está manchada gracias a las mentiras de muchos hombres.
Me gusta pensar que cuando alguien me conoce se lleva un pedacito de lo bueno que intenté dar, porque quién llega a mi vida nunca se va sin haberse sentido amado escuchado o valorado.
Mi empatía era mi mayor virtud, pero también entendí que es mi mayor defecto; es tan agotador intentar siempre comprender a la gente y justificarla buscando una razón de su actuar.