#Barranquilla Nos estamos preparando para que a partir del 19 de septiembre visites la exposición “Alejandro Obregón en la Colección de Arte del Banco de la República”. La exposición estará abierta al público de lunes a viernes, en la cra. 46 # 45 - 39. Entrada gratuita.
La biblioteca del Congreso Nacional se encuentra dando un curso online de Historia del arte y se pueden ver los videos en Youtube. Se va actualizando clase a clase.
Es el módulo 2 sobre Edad Media y Renacimiento.
Van a estar disponibles hasta el 31/12
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Hozier subió una story contando que vio Aftersun por primera vez en un avión y que estaba llorando tan fuerte que una azafata le fue a preguntar si estaba bien dos veces jajajajajaja
A las mujeres que hemos decidido no tener hijos, nos toca soportar en las citas médicas los comentarios abusivos de hombres médicos cuando reafirmamos nuestra decisión. Comentan bajo su opulente poder que la decisión que asumimos puede ser diferente o que estamos equivocadas.
En 1973, se encontraron en México dos gigantes: Borges y Rulfo.
Esta fue su conversación:
R: Maestro, soy yo, Rulfo. Qué bueno que ya llegó. Usted sabe cómo lo estimamos y lo admiramos.
B: Finalmente, Rulfo. Ya no puedo ver a un país, pero lo puedo escuchar.
B: Y escucho tanta amabilidad. Ya había olvidado la verdadera dimensión de esta gran costumbre. Pero no me llame Borges y menos "maestro", dígame Jorge Luis.
R: Qué amable. Usted dígame entonces Juan.
B: Le voy a ser sincero. Me gusta más Juan que Jorge Luis, con sus cuatro letras tan breves y tan definitivas.
La brevedad ha sido siempre una de mis predilecciones.
R: No, eso sí que no. Juan, cualquiera, pero Jorge Luis, sólo Borges.
B: Usted tan atento como siempre. Dígame, ¿cómo ha estado últimamente?
R: ¿Yo? Pues muriéndome, muriéndome por ahí.
B: Entonces no le ha ido tan mal.
R: ¿Cómo así?
B: Imagínese, don Juan, lo desdichado que seríamos si fuéramos inmortales.
R: Sí, verdad. Después anda uno por ahí muerto haciendo como si estuviera uno vivo.
B: Le voy a confesar un secreto. Mi abuelo, decía que no se llamaba Borges, que su nombre verdadero, era otro secreto. Sospecho que se llamaba Pedro Páramo. Yo entonces soy una reedición de lo que usted escribió sobre los de Comala.
R: Ahora si, ya me puedo morir en serio.
Entrevista a Leila Guerriero - El oficio de narrar
Con Franco Torchia, la conversación se centra en su trayectoria como cronista, su modo de narrar la realidad desde la no-ficción y sus herramientas cuando encara un proceso de escritura.
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