Quiero que sepas que la piel no sabe de sueños;
sabe de deseos.
Que mi piel no te ha soñado nunca, pero que no para de desear que te confundas con ella.
Que no quiere llegar a casa si no estás.
Y que sólo sabe
de la manera en que la rozas,
de tu olor,
de tu sabor,
de ti…