Corazón mío,
estaremos bien.
Levanto mi tiradero; retazos de tela desecha, las junto a mis suelas rotas.
Me digo:
Caminante de mil caminos, andemos, la vida no se acaba, aún con las manos rotas, hemos de volver a cosernos una nueva ilusión, unas nuevas suelas o … alas.