Lo más difícil de este año ha sido darme cuenta de que no todo el mundo tiene las mismas intenciones que yo, que no todos cuidan como yo cuido, ni valoran como yo valoro. Aceptar eso ha sido una de las lecciones más incómodas, pero también necesarias.
Cuando elijas un compañero de vida, piensa más allá del romance. Piensa en las conversaciones del desayuno, los momentos tranquilos después de un largo día, la forma en que manejan el estrés, el dinero, los errores y el crecimiento. Mira más allá de la química, mira el carácter.