un día rompieron mi confianza y, desde entonces, empecé a tenerle miedo a los “estoy ocupado”, a las nuevas personas que aparecen de repente, a las notificaciones en silencio, a los cambios de actitud, a los planes de último momento, a la distancia, a los “es una amiga”, al celular boca abajo, a los mensajes borrados, a los “estás exagerando” y, sobre todo, a esa sensación de tener que adivinar qué estaba pasando.
después de vivir algo así, hasta las cosas más pequeñas pueden hacerte sentir que algo no está bien.