Es muy llamativo cómo hoy llamamos desorden y caos a algunas morfologías urbanas españolas, en lugar de explicar que su razón de ser, su explicación, es ni más ni menos que el Islam.⬇️
El pasado musulmán de la península ibérica (700 años de dominio) tiene que ver mucho con la configuración de las ciudades que nos dejaron (o nos dejamos). La cultura musulmana está muy ceñida a la propia religión. El culto a la privacidad, al valor del núcleo familiar, a la no exposición, al retiro y a la discreción como forma de vida. Y esto se lee en sus ciudades: huyen de las calles amplias, pues se valoran más los patios interiores privados, y huyen de las amplias perspectivas -porque eso es hasta exhibicionista- y por ello prefieren quiebros y rincones inaccesibles. La ciudad no es lo que pasaba en la calle, sino todo lo que pasaba dentro del mundo privado. La ciudad debía ser todo lo que no se podía ver. Una ciudad velada. Una ciudad exterior mínima para atender a la verdadera ciudad: el hogar privado. La ciudad de las grandes y gruesas fachadas de escasas ventanas, aunque grandes y preciosos jardines interiores. El arte, la cultura y los encuentros siempre intramuros. Hacia afuera la austeridad y hacia el interior la exuberancia.
Como testigos quedan esos quiebros y estrechas calles que, contra lo que mucha gente piensa, no es en absoluto una ciudad desordenada y caótica. Todo lo contrario, es una ciudad perfectamente ordenada, pulcra y coherente. Pero a una realidad distinta, a una realidad secreta que ya no existe.
3-3. Prórroga. Si llegáis a 50.000 RTs antes de que acabe la prorroga, el premio por la clasificación del Intercity subirá automáticamente a 2.500 euros.
Estamos en #Kiev trabajando en equipo con la @policia para documentar los daños de los #ataquesrusos. El objetivo es recoger la información para investigar posibles #crímenesdeguerra.
#GAR (Grupo de Acción Rápida)
https://t.co/xylYdu7V0L