Intentó negar aquellas crueles palabras, pero apenas podía moverse ya. Solo emitía débiles quejidos con cada embestida.— G-ghh... —Sintió que la ahorcaba con más fuerza y aquella lengua le daba tal repelús que tuvo el reflejo de apartarse, pero fue imperceptible de tan débil +
como estaba. Finalmente su voluntad se vio completamente quebrada. Se dejó hacer, su cuerpo falto de oxígeno aflojándose por completo bajo su captor, solo el impulso de las embestidas la hacía moverse involuntariamente. Un hilo de aire escapó de sus labios amoratados, y +
—Mmhh... —murmuró, medio atontada. Sintió cómo se libraba de algo de presión para respirar y boqueó, desesperada, pero pronto sintió que la estrangulaba de nuevo. Esta vez el dolor fue más intenso cuando la perforó de aquella forma cruel.— ¡¡Ugh!! ¡Gahhh! —con la mejilla +
contra el suelo, Rosaline boqueaba y manoteaba cada vez con menos fuerza, aunque su mente ya no estaba demasiado lúcida tras todo el maltrato.— N-no pued... U-urgh... —la voz salía en pequeños susurros estrangulados. Su vista se nublaba por momentos, los ojos se le iban para +
sabía cuánto más podría aguantar— ¡A-aaah! Ya... N-no puedo más... ¡Mhh! P-por favor... —suplicó, desesperada, para obtener su permiso. Prácticamente dejaba caer todo su peso contra la mesa, sin fuerzas para sostenerse.
Cuando ganó velocidad, Rosaline sintió que se derretía. Asintió, obediente.
—Mh... Ahhh... —Tenía mucho calor. Sin pensar, se llevó una mano a los botones del vestido y desabrochó un par, dejando ver el inicio de su ropa interior. Poco a poco sus gemidos subían de tono. No +
La sonrisa desvergonzada de Cassian se hace mucho más grande al escuchar esa disculpa. — Esa es mi niña… obediente…
De inmediato los dedos del vampiro se vuelven a introducir en ella, más fuerte, más rápido. El tiempo que habían estado afuera había sido suficiente para extrañar esas paredes que lo apretaban en un ruego silencioso para no salir.
— Así, linda… nadie escuchará tus gemidos…
Aunque en la entrepierna de Cassian se notaba un muy buen bulto de solo estar deseando a la rubia. Tanto así que su mano libre baja para poder acariciar lo por encima del pantalón.
— Avísame cuando estés por correrte… no puedes hacerlo sin permiso, Rosaline.
Aquella patada le provocó un dolor casi cegador, y cayó de bruces de nuevo, encogiéndose entre sollozos débiles. Incluso se le escapó algo de orina, de tan mal como se encontraba. — L-lo sient... —trató de disculparse. Lo que fuera con tal de que parara, pero entonces el peso +
de su abusador la aplastó contra el suelo— N-no... Mghh... —notaba el miembro entre sus nalgas, sus piernas temblaban tratando de apartarse, sin éxito. Intentó gritar, pero solo un gemido ahogado salió. Su cuello estaba tan oprimido que sentía que se iba a romper. Las pequeñas +
—¡Mhh! —la rubia tuvo que apoyarse en la mesa tras ella cuando aquellos dedos salieron de su intimidad. Se le aflojaban las piernas por momentos. Le observó lamer sus fluidos y sintió que la desbordaba el deseo de tenerle dentro.— ¡N-no! Por favor, Cassian, sigue. —su diestra +
Esa carita de cervatillo… quiere verla más. Se había obsesionado con esa vocecita diciéndole “descarado” tanto que sonríe con sorna visible.
— Mira tu… dándome órdenes.
Lo hacía más rápido por un par de embestidas.
— Discúlpate. Darle órdenes a quien te está ayudando… que mal educada eres…
Sus dedos sacaba muy lento, aplastando la pared superior para rozar nuevamente ese punto G antes de sacarlos totalmente. Los lleva a su propia boca para dar una lenta lamida a estos.
— O me detendré por completo.
dejó una caricia sobre el pómulo de él.— Lo siento. —añadió en un susurro, sus ojos brillantes la perfecta imagen del arrepentimiento. Qué extraño y humillante para ella, que había crecido rodeada de lujos, suplicar así para conseguir algo; pero descubrió que eso solo la +
Un sonido ronco involuntario salió de Rosaline cuando se la sacó, y penosamente su cuerpo resbaló hacia el suelo, a los pies de Raymond. Allí quedó tendida unos segundos, como muerta, hasta que comenzó a toser, su cabeza sacudiéndose patéticamente. Como era de esperar, la +
inexperiencia y el shock resultaron en que vomitase parte de lo que había tragado. Su carita era un desastre, su hermoso pelo manchado y la mirada perdida. Trató de incorporarse sobre los codos para no ahogarse de nuevo, pudiendo tomar un par de bocanadas de +