Alguna vez alguien me dijo
"Cuando en un Medio Masivo hablen de un tema que vos sabes, presta atención a la cantidad de boludeces que dicen, bueno eso mismo hacen con todos los temas que tratan"
Algo que quedó claro en este Mundial es que los progresistas occidentales siguen despreciando al sur global. Pueden ponerse la banderita de Palestina para ganar seguidores pero te rechazan la soberanía de Malvinas sin ponerse colorados. Avisamos de esto desde 2018.
En los 12 años de colegio nunca jamás mi vieja se puso de mi lado en una discusión con una profesora, incluso cuando a veces yo tenía razón. Finalmente ahora lo entiendo y le estoy profundamente agradecido
[SOCIEDAD] "¿Querés que te lo acerque un poquito más?": en Río Negro, una directora pateó el banco de un alumno en plena clase, cuestionó que "molestan al personal" que trabaja "con un mal sueldo", y los estudiantes le advirtieron que la van a "denunciar".
que estos tipos iban a chorear no cabía ninguna duda pero no puedo creer que lo hayan hecho de la manera más villera posible: metiendo la mano en la lata.
Tienen mucho que aprender del sensei titi caputo que robó más que ali babá y va por su segundo mandato y contando
Lunes 22 de julio de 1985 (Jorge Luis Borges)
He asistido, por primera y última vez, a un juicio oral. Un juicio oral a un hombre que había sufrido unos cuatro años de prisión, de azotes, de vejámenes y de cotidiana tortura. Yo esperaba oír quejas, denuestos y la indignación de la carne humana interminablemente sometida a ese milagro atroz que es el dolor físico. Ocurrió algo distinto. Ocurrió algo peor. El réprobo había entrado enteramente en la rutina de su infierno. Hablaba con simplicidad, casi con indiferencia, de la picana eléctrica, de la represión, de la logística, de los turnos, del calabozo, de las esposas y de los grillos. También de la capucha. No había odio en su voz. Bajo el suplicio, había delatado a sus camaradas; éstos lo acompañarían después y le dirían que no se hiciera mala sangre, porque al cabo de unas “sesiones” cualquier hombre declara cualquier cosa. Ante el fiscal y ante nosotros, enumeraba con valentía y con precisión los castigos corporales que fueron su pan nuestro de cada día. Doscientas personas lo oíamos, pero sentí que estaba en la cárcel. Lo más terrible de una cárcel es que quienes entraron en ella no pueden salir nunca. De éste o del otro lado de los barrotes siguen estando presos. El encarcelado y el carcelero acaban por ser uno. Stevenson creía que la crueldad es el pecado capital; ejercerlo o sufrirlo es alcanzar una suerte de horrible insensibilidad o inocencia. Los réprobos se confunden con sus demonios, el mártir con el que ha encendido la pira. La cárcel es, de hecho, infinita.
De las muchas cosas que oí esa tarde y que espero olvidar, referiré la que más me marcó, para librarme de ella. Ocurrió un 24 de diciembre. Llevaron a todos los presos a una sala donde no habían estado nunca. No sin algún asombro vieron una larga mesa tendida. Vieron manteles, platos de porcelana, cubiertos y botellas de vino. Después llegaron los manjares (repito las palabras del huésped). Era la cena de Nochebuena. Habían sido torturados y no ignoraban que los torturarían al día siguiente. Apareció el Señor de ese infierno y les deseó Feliz Navidad. No era una burla, no era una manifestación de sí mismo, no era un remordimiento. Era, como ya dije, una suerte de inocencia del mal.
¿Qué pensar de todo esto? Yo, personalmente, descreo del libre albedrío. Descreo de castigos y de premios. Descreo del infierno y del cielo. Almafuerte escribió:
Somos los anunciados, los previstos,
Si hay un Dios, si hay un punto Omnisapiente;
¡Y antes de ser, ya son, en esa Mente,
Los Judas, los Pilatos y los Cristos!
Sin embargo, no juzgar y no condenar el crimen sería fomentar la impunidad y convertirse, de algún modo, en su cómplice.
Es de curiosa observación que los militares, que abolieron el código civil y prefirieron el secuestro, la tortura y la ejecución clandestina al ejercicio público de la ley, quieran acogerse ahora a los beneficios de esa antigualla y busquen buenos defensores. No menos admirable es que haya abogados que, desinteresadamente sin duda, se dediquen a resguardar de todo peligro a sus negadores de ayer.
#NuncaMás
UN ARQUEÓLOGO ARGENTINO PASÓ DE DORMIR EN CARPAS A GANAR UN PREMIO HISTÓRICO
Rafael Goñi es el primer no norteamericano en ganar el galardón más prestigioso de la disciplina. Desarrolló la mayor parte de su trabajo arqueológico en Santa Cruz y se centró en la historia de los pueblos que habitaron la Patagonia. Realizó investigaciones de campo en zonas aisladas y climas extremos.
Sus estudios combinaron excavaciones, análisis de restos materiales y trabajo con comunidades locales para reconstruir modos de vida del pasado. Además de su labor de campo, Goñi es docente en la UBA, donde formó investigadores y participó en proyectos científicos nacionales e internacionales vinculados a la arqueología patagónica. Fueron sus propios alumnos quienes impulsaron su candidatura al premio.
Testimonio de Rafael Goñi
“Hay que buscarle la vuelta -cuenta Goñi-. Armar una carpa con ráfagas de más de 100 kilómetros por hora, que mueven las camionetas como si las fueran a voltear, no es nada fácil”.
“A veces trabajamos en estancias, donde nos prestan un lugar para cocinar o estar bajo techo. Pero en las mesetas de Santa Cruz no hay a dónde ir: ahí hay que poner carpa sí o sí y vivir en esas condiciones. Van chicos de 20 o 22 años que recién empiezan y también gente grande que a veces se pregunta: ‘¿Qué estoy haciendo acá?”.
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