Soy yo solita, pidiéndole a Dios todos los días que me ayude, que no me suelte nunca, que me de fuerzas para salir adelante y que me proteja en cada paso. Solo él conoce mi corazón.
Confiar en Dios no es para cualquiera. Tienes que ser capaz de mantenerme firme cuando todo a tu alrededor parece desmoronarse. Tienes que estar dispuesto a levantarte de tu cama y confiar en él aunque las lágrimas te estén rodando por la cara.
Tienes que ser paciente y saber que no es un hada madrina. Sus caminos no son nuestros caminos. Sus pensamientos no son nuestros pensamientos. Y, personalmente, ¡yo todavía no he visto ni una sola promesa suya que no se haya cumplido! 🙏🏻