Soy lo suficientemente madura para admitir que a veces soy una persona difícil. Sobrepienso todo, actúo con impulsividad y puedo ser complicada de entender. Soy sensible a otro nivel y necesito paciencia. Pero también sé que mi amor no se compara con el de nadie. Puedo darte el mundo incluso cuando el mío se está desmoronando.
Elige a alguien que no tema gritarle al mundo que está contigo, que no te oculte ni te haga sentir que estorbas, que te incluya sin que tengas que recordárselo. Alguien que te tome de la mano como si ahí encontrara fuerza, que te llame solo para escuchar tu voz, que te abrace y todo se sienta como hogar. Que hable de ti con orgullo, que te mire como si fueras la mejor parte de su día, que llegue, que sume, que proteja. No es pedir demasiado, es pedir lo justo. Porque cuando sabes lo que vales, dejas de aceptar migajas y esperas lo que mereces: amor sin dudas, sin excusas, sin miedos. Amor que se quede, que se note y que no tengas que suplicar.