Soy el claro ejemplo de que para poder alejarme de algo, me tiene que ir destruyendo poco a poco, y no es por falta de amor propio, si no por la fe tan hdp que tengo al pensar que todo puede cambiar y mejorar.
Se dice que existe una noche tranquila en la que aceptas que ya no hay nada más que hacer y decides soltar, pero para llegar a esa noche el precio es mil noches de llanto.
hoy mi mamá me dijo que “una amiga que se convierte en tu enemiga solo por un malentendido, siempre fue tu enemiga” y me pegó bien feo ese golpe de realidad