Santi siempre será mi lugar seguro cuando no sé a dónde ir. Aunque pocas veces nos demostramos afecto, el simple hecho de sentarme a su lado es suficiente para encontrar paz.
como olvidar el día q estaba en un velorio y salí un momento a comprarme algo de comer y cuando volví ya no había nadie, solo el ataúd y me dicen los de la funeraria venga ayúdenos para llevarlo al crematorio, menos mal algo iluminó mis tres neuronas y me dió por ir a ver…