me da pánico la fragilidad de los lazos humanos. Un malentendido, un orgullo herido, un mensaje sin responder. Y algo que tomó años construir se desmorona en un segundo.
“LO MANEJASTE MUY BIEN”
No, no lo hice, me volví loco, perdí mi chispa, sufrí en silencio, no pedí ayuda, me rompí solo, llevaba una sonrisa que mentía mejor que cualquier máscara. No lo manejé, lo sobreviví, porque no tenía otra opción.
Ahora entiendo porque los hombres son felices, puro ver partidos de futbol, cervezas, gritar con tus amigos. Hasta yo me enojaría si me estuvieran escribiendo que dónde estoy.