Cuando tus días empiezan a las 5 de la mañana y terminan a las 12 de la noche, te deja de importar un poco quién te quiere o te deja de querer. Mucha razón tiene quien dice que una mente ocupada no extraña a nadie.
Al final del día, nadie sabe lo mucho que te esfuerzas por lo tuyo, la soledad que sientes a veces, las horas de sueño que pierdes o las presiones diarias que enfrentas. por eso, siempre debes recordar hacer las cosas por ti y para ti