Soy profesor universitario y considero importante compartir lo que me está tocando ver desde que arrancó el curso, porque es un verdadero desastre.
Esta generación de estudiantes lleva IA, YouTube, Google y toda la información del planeta en el móvil y siguen sin saber nada.
No saben dónde está Roma ni tampoco Huelva, no saben quién es Pérez Revere pero todos conocen a Lola Lolita, no tienen ni idea de historia pero sí de “stories”, no entienden el valor del dinero ni saben cómo funciona la inflación.
Antes, para ser ignorante bastaba con no abrir los libros. Ahora, asisten activamente a clases para no enterarse de nada.
Y encima son de cristal. Cualquier roce es un trauma, cualquier crítica es violencia, cualquier tarea es un atentado y cualquier suspenso es un «ataque» a su salud mental. Y si llueve no vienen a clases, no sea que se derritan.
Han convertido los retos normales de la vida en un espectáculo de victimismo. En lugar aprender a gestionar los problemas que van saliendo en sus vidas, han aprendido a pedir soluciones a los demás y a deprimirse si algo no sale bien.
Tantos años de progresismo abyecto ha resultado en esto, y después de años viviendo entre algodón, sin golpes y sin aprender a levantarse, han creado una generación de ofendiditos con mentes vacías que todavía intentan averiguar qué son.
Eso sí, opinan sobre cualquier tema con una convicción, una superioridad moral y una pasión que asusta, pero con argumentos huecos y no sustentados que son el producto del lavado de cerebro que han recibido de la narrativa woke que han venido escuchando los últimos años.
Si no fuese por ese puñado de estudiantes (con futuro) cuyos padres se preocuparon en formarlos con valores y principios, sería esta, una generación prácticamente perdida.
@bsemper Me ha venido el recuerdo de una vez que @ristomejide , en su papel de “malo” en Operación Triunfo, le dijo sarcásticamente a un concursante:
“Hijo… ¿a ti no hay nadie que te quiera? “
Pues eso.
La NASA comparte imágenes desde Marte.
Y aquí estamos nosotros, viéndolas desde una pantalla como si fuera lo más normal del mundo.
Otro planeta.
Otro cielo.
Otro horizonte.
A veces olvidamos lo extraordinario que es estar vivos justo en este momento de la historia.
Marte nunca estuvo tan lejos.
Ni tan cerca. 🔴
IMPRESIONANTE 👏
2.977 drones recrean las Torres Gemelas en Nueva York para homenajear a las víctimas del 11-S.
Cada dron equivale a cada una de las víctimas que fallecieron en el atentado a las torres en 2001 🕊️
Acabo de inventarme un indicador económico en honor a mi helado favorito
El índice Drácula
1982: 20 pesetas
2026: 1,90€
Sube casi 3 veces más que el IPC oficial, 6 veces más que los sueldos. Y encima pesa un 30% menos.
Ríete tú de la vivienda o los coches
Dostowieski viajaba en el tiempo o bien describía una condición común a otras épocas: «Nuestros tiempos son tiempos de mediocridad, de falta de sentimientos, de pasión por la ignorancia, de pereza, de la incapacidad para empezar a hacer algo y el deseo de tener todo ya hecho».
"El adolescente", Fiódor Dostoievski
Como profesor universitario que cada año recibe a alumnos que, visto lo visto, llegan con una mochila de carencias que da pena, soy testigo directo de lo que el informe PISA lleva años señalando. Pero el problema no empezó en la universidad ni en el instituto, ni siquiera en la escuela; empezó el día que dejamos a ciertas ideologías nefastas intentar “modernizar” la educación.
Intentaron vendernos (a mí no, ya conozco a esa chusma) que renovar la escuela era borrar lo antiguo. Y así, sin ruido, la mayoría dejó que destruyeran el futuro de sus hijos eliminando:
· El hábito de insistir,
· La costumbre de esforzarse,
· El respeto por la autoridad del que sabe,
· La paciencia de suspender, fracasar y recomenzar,
· La vergüenza de no haber estudiado lo suficiente.
No pido una escuela de pizarra y cartilla. Pido una que no avergüence al que exige, que no confunda innovar con ablandar, y que no convierta al profesor en animador ni al alumno en un pusilánime consumidor.
Hoy España ha salido a la calle por Ceuta.
Ceuta, Melilla, Madrid, Barcelona, Sevilla, Zaragoza, Valencia, Alicante, Castellón de la Plana, Málaga, Cádiz, Granada, Almería, Huelva, Córdoba, Jaén, Murcia, Cartagena, Palma, Ibiza, Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, Bilbao, Vitoria-Gasteiz, San Sebastián, Pamplona, Logroño, Santander, Oviedo, Gijón, A Coruña, Ferrol, Santiago de Compostela, Lugo, Pontevedra, Vigo, Valladolid, León, Burgos, Salamanca, Zamora, Palencia, Soria, Ávila, Segovia, Guadalajara, Toledo, Cuenca, Albacete, Ciudad Real, Badajoz, Cáceres, Mérida, Huesca, Teruel, Lleida, Girona, Tarragona, Reus, Alcalá de Henares, Alcobendas, Alcorcón, Algete, Alpedrete, Aranjuez, Arganda del Rey, Arroyomolinos, Collado Villalba, Galapagar, Las Rozas, Leganés, Majadahonda, Móstoles, Pozuelo de Alarcón, San Sebastián de los Reyes, Torrejón de Ardoz, Torrelodones, Tres Cantos, Valdemoro, Villanueva de la Cañada, Villaviciosa de Odón, Elche, Benidorm, Villajoyosa, Almoradí, Aspe, Benejúzar, Benferri, Bigastro, Callosa d’en Sarrià, Callosa de Segura, Castalla, Catral, Cox, Crevillent, El Campello, Finestrat, Guardamar del Segura, Mutxamel, Novelda, Orihuela, Pilar de la Horadada, Redován, San Vicente del Raspeig, Sant Joan d’Alacant, Santa Pola, Villena, Adra, Antas, Balanegra, Benahadux, Berja, Dalías, El Ejido, Fines, La Mojonera, Olula del Río, Pulpí, Rioja, Roquetas de Mar, Sorbas, Tíjola, Vera, Viator, Avilés, Cangas del Narcea, Castrillón, Coaña, Navia, Tapia de Casariego, Arenas de San Pedro, Arévalo, El Barco de Ávila, Navaluenga, Almendralejo, Campanario, Jerez de los Caballeros, Oliva de la Frontera, Táliga, Zalamea de la Serena, Alaior, Alcúdia, Andratx, Llucmajor, Marratxí, Muro, Badalona, Castelldefels, Mataró, Sabadell, Sant Sadurní d’Anoia, Terrassa, Vallirana, Miranda de Ebro, Roa, Alcántara, Casar de Cáceres, Coria, Logrosán, Losar de la Vera, Malpartida de Cáceres, Plasencia, Talayuela, Zarza la Mayor, Algeciras, Algodonales, Arcos de la Frontera, Barbate, Benalup-Casas Viejas, Castellar de la Frontera, Chiclana de la Frontera, Chipiona, Conil de la Frontera, El Puerto de Santa María, Jerez de la Frontera, Jimena de la Frontera, La Línea de la Concepción, Los Barrios, Medina Sidonia, Rota, San Fernando, San Roque, Setenil de las Bodegas, Tarifa, Ubrique, Villamartín, Zahara de los Atunes, Camargo, Castro-Urdiales, El Astillero, Laredo, Los Corrales de Buelna, Piélagos, Polanco, Santa Cruz de Bezana, Santa María de Cayón, Santillana del Mar, Santoña, Torrelavega, Almassora, Ares del Maestrat, Artana, Benicàssim, Burriana, Nules, Onda, Oropesa del Mar, Peñíscola, Segorbe, Vinaròs, Alcázar de San Juan, Almagro, Argamasilla de Alba, Bolaños de Calatrava, Manzanares, Membrilla, Pedro Muñoz, Puertollano, Socuéllamos, Tomelloso, Valdepeñas, Villarrubia de los Ojos, Adamuz, Añora, Benamejí, Cabra, Castro del Río, Dos Torres, Encinas Reales, Hornachuelos, La Rambla, Lucena, Palma del Río, Peñarroya-Pueblonuevo, Posadas, Pozoblanco, Puente Genil, San Clemente, Sisante, Villalba de la Sierra, Figueres, Albolote, Alhama de Granada, Alhendín, Almuñécar, Armilla, Chauchina, Churriana de la Vega, Cájar, Huétor Santillán, Huétor Vega, Jun, Las Gabias, Lecrín, Loja, Motril, Ogíjares, Polopos, Órgiva, Alovera, El Casar, Yebes, Yunquera de Henares, Almonte, Alosno, Ayamonte, Cartaya, El Portil, Hinojos, Isla Cristina, Lepe, Manzanilla, Moguer, Palos de la Frontera, Punta Umbría, San Juan del Puerto, Fuenteheridos, Barbastro, Fraga, Jaca, Alcalá la Real, Andújar, Baeza, La Carolina, Linares, Los Villares, Martos, Siles, Villacarrillo, Úbeda, Alfaro, Arnedo, Calahorra, Haro, Nájera, Arrecife, Mogán, Puerto del Rosario, Telde, Astorga, Carracedelo, La Bañeza, La Virgen del Camino, Ponferrada, Ribadeo, Alhaurín de la Torre, Alhaurín el Grande, Antequera, Archidona, Benahavís, Benalmádena, Benaoján, Coín, Estepona, Fuengirola, Gaucín, Manilva, Marbella, Mijas, Montejaque, Rincón de la Victoria, Ronda, San Pedro de Alcántara, Torremolinos, Torrox, Vélez-Málaga, Abanilla, Alcantarilla, Archena, Cieza, Fortuna, La Unión, Lorca, Los Alcázares, Molina de Segura, Moratalla, Mula, Puerto Lumbreras, Ricote, San Javier, San Pedro del Pinatar, Santomera, Torre-Pacheco, Totana, Yecla, Águilas, Cintruénigo, Funes, San Adrián, Tudela, Valle de Egüés, Carrión de los Condes, Saldaña, Torquemada, Guijuelo, Ledesma, Santa Marta de Tormes, Santa Cruz de La Palma, Tacoronte, Valverde, El Espinar, Espirdo, Alcolea del Río, Coria del Río, Espartinas, Estepa, La Algaba, La Roda de Andalucía, Lebrija, Lora del Río, Los Palacios y Villafranca, Mairena del Alcor, Osuna, Palomares del Río, Pilas, San Juan de Aznalfarache, Sanlúcar la Mayor, Santiponce, Tomares, Utrera, Écija, Almazán, Duruelo de la Sierra, El Burgo de Osma, Golmayo, Navaleno, San Esteban de Gormaz, Alcañiz, Montalbán, Almonacid de Toledo, Almorox, Cobeja, Corral de Almaguer, El Viso de San Juan, Esquivias, Fuensalida, Illescas, Las Ventas de Retamosa, Madridejos, Magán, Mocejón, Mora, Méntrida, Nambroca, Navahermosa, Novés, Numancia de la Sagra, Ocaña, Quintanar de la Orden, Quismondo, Seseña, Sonseca, Talavera de la Reina, Turleque, Urda, Villasequilla, Yuncos, Alborache, Alcàsser, Alfafar, Algemesí, Almussafes, Anna, Benaguasil, Godella, Godelleta, La Pobla de Vallbona, Montserrat, Náquera, Tavernes Blanques, Torrent, Utiel, Vilamarxant, Aldeamayor de San Martín, Arroyo de la Encomienda, Cigales, La Cistérniga, Laguna de Duero, Medina de Rioseco, Olmedo, Santovenia de Pisuerga, Tordesillas, Valoria la Buena, Zaratán, Morales del Vino, Villalpando, Alagón, Cadrete, Calatayud, Caspe, Cuarte de Huerva, La Almunia de Doña Godina, Maella, María de Huerva, Pinseque, Sobradiel, Utebo.
Y me dejo alguna. Esto es lo que sale en diversos medios compilados.
Hoy el mensaje no ha salido de una ciudad ni de un partido.
Ceuta no está sola. España es caballa.
Recuerdo aquellos viajes de verano a Cádiz como si todavía pudiera abrir la puerta del Citroën GS verde claro de mi abuelo y meter la cabeza dentro.
Eran los primeros ochenta. Salíamos de París y la primera estación era Biarritz, donde teníamos parientes y dormíamos una noche.
Era largo, mis grandes ocupaciones eran comer, preguntar cuánto faltaba y estudiar el Citroën.
Porque el GS hacía una cosa que me tenía fascinada. Al arrancarlo, la suspensión hidroneumática cobraba vida y el coche se levantaba poco a poco sobre sí mismo, como un animal que se desperezara y se pusiera en pie. Y al cabo de un tiempo parado volvía a agacharse. Yo podía vivir aquello con una atención que nadie de mi familia consideraba proporcionada al acontecimiento. Ya empezaba, en fin, a dar por culo con detalles que no interesaban a ningún ser humano de los presentes. Para ellos el coche subía. Para mí estaba sucediendo un prodigio de la ingeniería francesa y había que observarlo otra vez.
Tras Biarritz empezaba de verdad la bajada al sur.
Las carreteras de agosto eran un río humano. Familias magrebíes camino de Algeciras con el coche convertido en arquitectura provisional, baca hasta los cielos y aquellas enormes lonas azules que parecían contener ajuar, cosecha, tres vacas y, quizá, una cómoda. Portugueses que volvían a Portugal después de haberse pasado el año trabajando como bestias en Francia. Y nosotros, en paralelo, algo menos aparatosos pero igualmente lanzados hacia abajo, con Cádiz al final del mapa.
El abuelo andaluz, la abuela francesa, mi madre, criatura medio hecha por ambos lados, y yo, subproducto que probablemente contrajo España durante aquellos trayectos y ya no encontró cura.
Dentro del GS, los filetes empanados, las maakoudas y los huevos duros iban tomando posesión del vehículo . A cierta altura de Burgos aquello ya no olía a coche sino a merienda transcontinental.
No había walkman, no había cascos, no había algoritmo que preguntara por tus preferencias. Conducía el abuelo y se escuchaba lo que ponía el abuelo. Fin. Y el abuelo ponía Valderrama, Farina, Antonio Molina, Concha Piquer. Asi empecé también a entender un poco qué clase de país era aquel al que íbamos.
Mi abuelo se había marchado cuando perdió la guerra y volver hacia España le cambiaba la cara. Nada más cruzar la frontera había que parar. Cualquier bar servía. Estábamos en España y aquello requería detener el coche, tomar algo y respirar un rato el país. Después seguíamos.
Yo miraba aquella España larguísima pasar por la ventanilla y, sin saberlo, me la iba quedando. Quizá mi apego nació así, entre gasolineras, hoteles de carretera, huevos duros y un señor cantando que llevaba España metida dentro del alma. Hay patrias adquiridas de maneras más nobles. La mía fue en un GS verde clarito que levantaba el culo antes de ponerse en marcha.
Ahora habría que resucitar a Valderrama y comunicarle que especificó demasiado.
"El emigrante" hoy sería "El migrante". El pobre hombre cometió el error de saber de dónde se había ido. Ahora se migra. Como las cigüeñas, que también cruzan fronteras sin dar explicaciones. Se quita la e y asunto arreglado. Ya no se va de ningún sitio ni se llega a ninguna parte. Se migra. Mucho más "engagé". Una letra menos y una realidad convenientemente desenfocada. Nunca una vocal había jodido tanto.
Y encima "migrante" le rompe el verso. Le falta una sílaba. Me irrita esa manía de retocar el idioma y pretender que el retoque es un avance. Ahí pierdo toda mesura. En cuanto noto que alguien intenta llevarme de la palabra al pensamiento agarrándome del codo, me vuelvo mula. Me siento encima de la e de "emigrante" y de allí no me mueve nadie. Primero los valores y después, si queda tiempo, la sinalefa.
Otro día hablaremos de la primera frase de la canción y de aquel propósito de hacerse un rosario con los dientes de la amada, asunto que también me tuvo muy preocupada durante aquellos viajes. El hombre lo cantaba con enorme sentimiento y yo, me preguntaba quién coño iba a arrancarle los dientes a la señora y por qué nadie parecía alarmado. Los demás oían una canción de amor. Yo veía venir a un señor con alicates.
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🛒 Eliges Lidl porque es más barato que Mercadona.
☕ Te tomas el café en casa porque el bar es caro.
🚌 Vas andando o en bus porque la gasolina está por las nubes.
❄️ No enciendes el aire porque la luz cuesta demasiado.
🏋️ Te desapuntas del gimnasio porque total, solo vas una vez a la semana.
⚽ Ves el fútbol pirata porque Movistar es demasiado caro.
📺 Le gorroneas Netflix a tu hermano para ahorrarte 10€.
🍺 Te tomas las cervezas en casa porque en el bar cuestan 3,50€.
✈️ Dejas de viajar porque “ahora no me lo puedo permitir”.
🍽️ Quedas menos con tus amigos porque salir a cenar son 40€.
Has recortado en todo.
Y aun así sigues sin poder comprarte un piso.
Read books. Read everything. Read history to learn how societies grow strong and then fall apart. Read physics to understand that the universe doesn't care what you think. Read biology to see how amazing and delicate your body is. Read psychology to learn how often your brain tricks you. Read philosophy to ask better questions. Read economics to understand what motivates people. Read literature to experience thousands of lives while you live just one. Read poetry when regular words aren't enough for how you feel.
La mejor descripción “Durante solo un minuto 40 segundos, estuvimos en el punto central de una alineación planetaria perfecta: el sol, la luna y nosotros es, como la visita de un viejo amigo que se ha ido hace tiempo. purificadora, un punto de inflexión en la vida” @andresnuji
La totalidad acaba de concluir aquí en Tórtoles de Esgueva, España. Fuimos bautizados por la sombra de la luna, que pasó sobre nosotros a más de 7.000 mph (10.000 km/h).
Fue transformador e inefable; la espiritualidad y la ciencia se entrelazaron durante unos instantes fugaces.
La sensación de la aproximación de la totalidad no se parece a ninguna otra. Es inquietante, se cierne como una presencia antigua y sobrenatural, más vieja que el tiempo mismo. Es terrestre, ominosa y aterradoramente tellúrica. La luz solar menguante parece siniestra. La ansiedad es ineludible.
La totalidad en sí es un contraste total. Su ocurrencia está calculada hasta el milisegundo, y sin embargo siempre logra llegar como una sorpresa. La repentina caída de la noche es desorientadora y impactante, pero llega acompañada de una belleza inexplicable.
El borrado del sol por la luna aparece como un vacío perfectamente circular, de un negro azabache en el cielo: más oscuro y más hueco que cualquier cosa que un ser humano pueda ver de otro modo. Es un abismo. Pero detrás de él emerge la corona: la atmósfera del sol.
Suaves tendriles de un blanco resplandeciente se irradian hacia el espacio como los cabellos de un ángel. Las líneas finas como lápices están contorsionadas por el campo magnético en constante evolución de un enorme generador de fusión nuclear situado a 93.000.000 de millas de distancia. Se proyecta como una promesa de que la luz regresará.
Es imposible no emocionarse o sentirse abrumado al recibir tal majestuosidad. La totalidad es de algún modo a la vez eterna e instantánea; durante unos momentos, la existencia misma parece cambiar. Los espectadores son transportados a una realidad surrealista; el cielo se convierte en un portal hacia otro universo.
En cierto sentido, lo es: apenas el 1 por ciento de la población mundial llegará alguna vez a estar bajo la sombra de la luna. Durante solo un minuto y 40 segundos, estuvimos en el punto central de una alineación planetaria perfecta: el sol, la luna y nosotros trazamos una línea a través del cosmos.
La totalidad en sí es como una bendición celestial. Es reconfortante y tranquilizadora, como la visita de un viejo amigo que se ha ido hace tiempo. Se siente purificadora, como un punto de inflexión en la vida.
Personalmente, los eclipses se sienten como marcadores entre capítulos; mientras la oscuridad se impone, un capítulo se cierra. El reaparecer de la brillante luz del día marca un nuevo comienzo.Esta fue mi sexta vez bajo la sombra de la luna, la cuarta con una vista clara de la corona y la segunda acompañado de un autobús lleno de amigos y familiares.
El próximo eclipse total de sol es dentro de 355 días; allí estaré. Espero con ansias reencontrarme de nuevo con mi viejo amigo perdido.