Me he descubierto intentando no llamar “amigas” a mis compañeras de trabajo, tambien haciendo lo posible por no encariñarme con ellas… tengo tanto miedo de amarlas como yo se amar y que se vayan, que me dejen y sentirme tan sola de nuevo. La herida del rechazo a flor de piel.
La romantización de la “salud mental” en redes nos está vendiendo la idea de que sanar es café en tazas lindas y escribir en un diario, cuando la realidad es que sanar de verdad es un proceso incómodo, crudo y solitario donde te toca enfrentarte a tu propia mente sin adornos.
vi un texto que decía: "No hablo mal de la gente que alguna vez amé, pero seré honesta sobre lo que yo viví. Y si eso les molesta, entonces tal vez debieron portarse mejor conmigo." Y estoy completamente de acuerdo.