uno no llora por personas, uno llora por la desleatad, la falta de respeto, la falsedad, lo mal agradecido que pueden llegar a ser, que no valoren nada, eso duele, porque de superar a una persona se supera, pero lo difícil es superar lo mal que le pagaron a uno.
Nunca me tocó un trébol con cuatro hojas pero me tocó una familia que me apoya en todo y que me ama desde que tengo memoria, supongo que la suerte llega de diferentes formas.