Exponen a sus hijos desde temprana edad a museos, literatura, música o danza, y luego se molestan porque quieren estudiar humanidades. ¡Háganse responsables!
No puedes herir a alguien que ha leído a Tolstói, Dostoievski, Kafka, Nietzsche, Kierkegaard y Camus por diversión. Su serotonina abandonó el chat hace años.