El fútbol duele, es cruel. Te sorprende, te seduce, te enloquece, te enamora, te transforma, te mata. Y sigues, una y otra vez, a pesar de todo, enganchado a esa adrenalina. El fútbol, que todo lo puede ⚽.
La salud mental no se sostiene por casualidad, hay que ser estratégicos en nuestras decisiones, al menos en lo que tenemos algún control. En realidad las personas no somos tan distintas como nos creemos. Necesitamos vínculos profundos. Sentirnos queridos. Sentir que importamos a alguien. Y eso se construye, no siempre viene dado. Necesitamos un propósito, algo por lo que luchar, algo que construir, una dirección, un sentido. Necesitamos hobbies que nos hagan disfrutar. Una persona que no disfruta se vuelve seria, fría, apática. La salud es importante, y siendo honestos, como sociedad no la cuidamos. La damos por hecho y la dejamos en manos de la suerte. Tu cuerpo es el traje que te permite vivir, necesitamos respetarlo y mimarlo.
Necesitamos ser flexibles, si no tolero que las cosas no salgan como yo creo que deberían salir, voy a pasar la vida sufriendo. No se puede controlar todo, no se puede llegar a todo, y no todo puede salir bien.
Por último, necesitamos ser fieles a nuestros valores, eso es lo que te permite estar orgulloso de la persona que eres. Los principios no se negocian. Gran parte del sufrimiento humano está producido por la culpa y el arrepentimiento. Equivocarse es humano, sirve para confirmar que actuar acorde a los valores es esencial para tener una vida plena.
No olviden el tremendo privilegio que es estar sanos, tener trabajo y comida. No lo minimicen, ni lo pierdan de vista nunca. Y sobre todo, agradezcan por ello.
Recibir halagos por tu apariencia física está bien, pero cuando alguien te felicita por tu personalidad, tu mentalidad, tu risa, lo genuino que es tu corazón, eso es demasiado bonito y se siente diferente.
La rutina parece monótona y aburrida hasta que la vida la rompe y la añoras. La zona de confort no es enemiga. No todo es salir de ella. A veces es un regalo y un privilegio.
Lujos que no parecen lujos pero que sí lo son:
– Vivir a menos de 15 minutos de tu trabajo
– Agua caliente 24/7 en tu casa
– Vecinos tranquilos y días relajados
– Árboles frutales en tu jardín
– Mañanas lentas con desayunos largos
– Regresar a casa con bien, todos los días