El problema es que muchos venezolanos pensamos que el mundo iba a celebrar con nosotros la captura del ilegitimo narcotraficante nicolas maduro, que iban a compartir nuestra alegría.
Pero descubrimos con tristeza que, para mucha gente, las ideologías pesan más que las personas.
En 2013 los venezolanos votaron por Capriles pero Maduro se quedó en el poder. En 2014 los venezolanos salieron de a millones a la calle pero Maduro literalmente los pisó con tanquetas. En 2017 los venezolanos volvieron a salir a las calles pero Maduro los fusiló. En 2019 apoyaron al presidente legítimo por sucesión constitucional Juan Guaidó, pero Maduro los aplastó. En 2024 los venezolanos votaron por Edmundo pero Maduro, una vez más, se quedó en el poder.
Me parece que el pueblo venezolano actuó alto y claro. Y estaban hace más de una década esperando este momento.
Si en 26 años las leyes internacionales no evitaron: torturas, desapariciones forzadas, violaciones, muertes…
Entonces las leyes internacionales NO sirven.
ayer decía por instagram lo deshumanizante que es ser venezolano en momentos como este. Todos los análisis se basan en el petróleo, en el oro, en la geopolítica de los hemisferios y nadie habla de nuestros muertos ni desplazados, ni de nuestra crisis ni de nuestro dolor.
a todos les importa el derecho internacional cuando capturan a un narcodictador pero no cuando secuestran, torturan y matan a civiles que están luchando por su libertad
Si no eres venezolano y estás haciendo eco sobre que nos van a invadir y quitar el petróleo: 1) El petróleo de Venezuela HACE AÑOS que no nos pertenece 2) NO NOS IMPORTA EL PETRÓLEO, nos importa nuestra familia y vivir dignamente. No opines de algo que NO has vivido.
Los veo muy llorones en Latinoamérica defendiendo la soberanía de Venezuela, no los vi llorando cuando se protestó en 2014/2017 y 2019, cuando mataron a estudiantes, cuando hicieron emigrar a 8 millones de personas por HAMBRE, ni cuando se robaron las elecciones. Qué cosas.
Entonces, ¿cuál era la vía “correcta” para sacar a un dictador?
Los venezolanos votaron, protestaron, alzaron la voz, pidieron ayuda, resistieron; unos se fueron, otros se quedaron… y muchos incluso dieron la vida por su tierra.
Cuando todo se intenta y nada basta, el problema no es el pueblo, es la dictadura.
Si usted no es venezolano y no sabe lo que es vivir 27 años bajo una tiranía, no ha perdido 22lbs de peso por las políticas económicas socialistas del régimen, no sabe qué es emigrar y tener años sin ver a su familia, no sabe qué es andar como un paria sin documentos, no ha vivido represión y tortura de sus seres queridos; sepa entonces que la superioridad moral es de muy mal gusto. De pésimo gusto, de hecho.
Si usted ve a todo un pueblo celebrando feliz la caída de un dictador y lo que a usted le preocupa es el petróleo... No sé, quizá es a usted al que le importa más el dinero que las personas y no se ha dado cuenta 🤣
Ni un vaso de agua a los zurdos, que esto sirva para erradicar por completo a esa maldita plaga, y no me refiero a daño físico, hablo de absoluto desprecio social.
Deben sentir pena de estar vivos.
Si LATAM no quería que USA actuara, LATAM ha debido prestar más atención a la bomba de tiempo q era Venezuela. Pero ni la crisis humanitaria de 9 millones de desplazados, la violacion de DDHH, ni el robo de elecciones ni la droga hicieron a nadie mover un dedo. Ahora sí lloramos.
No nos importa lo que piense la izquierda mundial.
No nos importa lo que piensen los gobiernos del mundo que durante años no hicieron nada para frenar al régimen chavista.
No nos importa lo que piense la ONU.
Solo los venezolanos sabemos lo que es vivir 27 años de peste roja.
No nos importa lo que diga la ONU.
No nos importa lo que diga Lula.
No nos importa lo que diga Sheinbaum.
No nos importa lo que diga el buenismo internacional.
Nos importa la libertad de los venezolanos a la que todos uds fueron indiferentes DURANTE AÑOS.
Salí de Venezuela hace 7 años ya, porque me pusieron una pistola en la cabeza a plena luz del día. 19 años tenía. Iba caminando a la universidad.
Me costó entender que eso pasó básicamente porque no había consecuencias para los criminales reales, como suele ser en las dictaduras.
Me fui aterrada y sin ganas de volver. Estaba chica y me costaba separar lo que es el gobierno vs. lo que es la patria.
Afuera lo entendí. Y me dolió muchísimo darme cuenta que amaba mi país más que a nada y que el recelo venía de que nunca quise ser una exiliada. Qué sensación tan fea lo que es el despojo y más cuando ni siquiera has terminado de formar tu identidad.
Por fortuna y bendición, migré a un país que amé profundamente desde el momento en que llegué. Me acogió, me permitió crecer, lo hice mi casa y lo sigo amando. Amo su cultura, sus costumbres y sobre todo a su gente.
Pude crecer, recorrer distintas tierras, sanar y ser feliz en ese proceso. País que visito, país del que me recorro al menos tres ciudades como queriendo entender cómo funciona desde adentro. Me voló la cabeza conocer formas de pensar tan diferentes e interesantes. Ese intercambio constante me recordaba lo que somos en Venezuela y lo que no. Nos empecé a recordar con cariño y con nostalgia.
Ya cuando sané y quise volver de visita, era demasiado tarde.
Para bien o para mal, tengo nacionalidad española y venezolana. La española me permitió moverme libremente por el globo, con la excepción de que si llegaba a pisar venezuela no podía salir.
Podía visitar cualquier país, excepto el mío. Y si lo visitaba, no podía salir, a no ser que tuviera ese pasaporte venezolano que me era imposible de conseguir por distintos motivos claramente relacionados a la dictadura.
Cuento esto como un marco para decir que la intervención de hoy, de este 3 de Enero de 2026, no la celebro a la ligera. Cuando crecí no soñaba con que USA bombardeara a mi país, te lo juro.
Pero tampoco nadie te prepara para lo que es ver a una tanqueta militar aplastando los huesos de estudiantes que solo exigían derechos humanos, poder comprar comida o tener libertad.
Nadie te prepara para estar semanas sin electricidad en un país que es ridículamente rico. Nadie te prepara para lo que es llegar con una emergencia a un hospital y ver cómo se te muere un familiar en los brazos porque no hay insumos. Nadie te prepara para lo que es tener amigos presos en el centro de tortura más grande del continente, y que ese centro de tortura casualmente esté en tu país.
Una dictadura es una dictadura. Y las salidas pacificas son una utopía.
Lo intentamos todo: votar, alzar la voz, pedir ayuda, protestar, irnos, quedarnos y hasta morir por nuestra tierra.
Nada funcionó. Y la represión no solo siguió sino que tomó fuerzas. En algún punto se sintió invencible (en psicología le decimos “Indefensión aprendida”). Por eso estamos tan contentos hoy. No creemos que lo que vengan sean rosas, pero sí nos devuelve algo de esperanzas.
No tienen que venir a preocuparse por nuestro petróleo, sabemos que tenemos las reservas más grandes del planeta. Rusa y China también lo saben bien, porque nos lo han robado en las últimas dos décadas y ahí si no hemos visto a nadie diciendo nada.
Todavía nos queda mucho. Y seré cruda con esto: tampoco somos libres (aún). Pero por primera vez en 26 años está ocurriendo algo histórico en nuestro país.
Si no eres venezolano, déjanos celebrar un poquito esta sensación de alivio y de esperanza que habíamos perdido.
Si eres venezolano y estás en Venezuela, por favor cuídate mucho. Nos necesitamos a todos a salvo.
Si eres venezolano y estás fuera, te entiendo. Te abrazo fuerte y te pido nos eduquemos sobre lo que pasa para explicarlo bien. Hará falta darle visibilidad a esto para que no se tergiverse nuestra historia.
Ya la historia no es solo el pasado, sino lo que está ocurriendo hoy. Y por eso cuento la mía.