Hay un momento en la vida donde uno deja de mendigar atención y empieza a exigir coherencia.
No se trata de volverse frío, se trata de volverse claro. Claro con lo que sientes, con lo que das y sobre todo, con lo que ya no estás dispuesto a tolerar.
Camina como quien acaba de recibir la mejor noticia de su vida. Habla como si el mundo realmente te escuchara. Muévete como si la vida jugara de tu lado.
La energía atrae. La fe mueve montañas. La confianza cambia la realidad.
Buenos días!!