Cuando Virgina Woolf dijo: “Hay una especie de tristeza que surge cuando se sabe demasiado, cuando se ve el mundo como realmente es” describió perfecto lo que significa crecer.
Si estás esperando que Lionel Messi pierda la final de la Copa del Mundo ante la Selección de España, este mensaje es para ti:
No sufras más y no te hagas más daño, por favor. Este señor ya no tiene absolutamente nada que demostrar. Ya completó el fútbol como nadie lo había hecho en toda la historia. Sin importar qué suceda en su tercera final del mundo, él ya le ganó a este deporte para siempre.
Este domingo solo siéntate, prende la TV y disfruta del cierre del mejor último baile mundialista de todos los tiempos. Este domingo solo siéntate, prende la TV y aprecia la despedida mundialista del genio que mejor ha tratado a la pelota en toda la historia.
Lo hemos escrito muchas veces y lo volvemos a repetir: es respetable que tu jugador favorito sea otro, pero no tiene sentido que intentes seguir con un debate que no existe. Es válido que tu ídolo sea otro futbolista o que te identifiques más con otro crack, pero no tiene ningún caso que te sigas esforzando en negar la realidad.
El rey es uno solo.
Y todos sabemos quién es.
MESSI. SIEMPRE MESSI.
Imagina esto: terminas una relación, un negocio, un pleito. Y meses después, en pleno juicio, tu contraparte saca su celular y reproduce ESA llamada. La que creías privada. La que dijiste en confianza. Tu abogado se levanta indignado: “¡Objeción! ¡Viola la inviolabilidad de las comunicaciones!” Y el juez, con la tesis de jurisprudencia en la mano, responde: objeción improcedente. Bienvenido a una de las verdades más incómodas del derecho mexicano.
Porque la @SCJN lo dijo sin anestesia: el artículo 16 te blinda contra el EXTRAÑO que interviene tu comunicación a escondidas, no contra la persona con la que estabas hablando. La lógica es demoledora en su sencillez: quien participó en la conversación no espió nada… simplemente estuvo ahí. No hay intromisión en aquello que uno mismo protagoniza. Por eso el cónyuge que exhibe los mensajes, el socio que graba la llamada, el que guardó el correo “por si acaso”, ninguno viola la Constitución cuando lo lleva a tribunales. La Corte, con un solo trazo, corrió el debate del canal al contenido. Y quien no entiende ese desplazamiento, litiga a ciegas.
Pero aquí está el giro que casi nadie ve, y que convierte a esta tesis en una obra maestra silenciosa: la Corte NO dio barra libre. En la última línea dejó una trampa, o una llave, deliberada. Dijo que divulgar no viola tus comunicaciones… PERO puede violar tu intimidad, según qué se revele. Traducción: la batalla ya no es quién habló, sino qué se destapó y para qué. Ahí, en ese milímetro, se ganan y se pierden los juicios de hoy.
Vivimos rodeados de micrófonos, capturas de pantalla y audios reenviados. Cada palabra que sueltas puede volver convertida en prueba. Así que la pregunta ya no es si te van a grabar. Es esta: cuando el otro decida contar lo que compartiste, ¿dónde termina tu derecho a defenderte y dónde empieza la violación a tu vida privada? Defensa legítima o traición procesal. El derecho todavía lo está decidiendo. ¿De qué lado estás tú?
Aquí te dejo el link en donde puedes consultar la jurisprudencias que generó este caso: https://t.co/gfQlr9Uomp
La muerte de cada hombre me disminuye,
pues estoy involucrado en la humanidad.
Por lo tanto, no preguntes
por quién doblan las campanas,
doblan por ti.
-John Done
No busques casos grandes, solo trabaja con la mayor seriedad, responsabilidad, organización y pasión posible los pequeños que tienes.
De trabajar así, más temprano que tarde, los grandes casos tocarán la puerta y te pedirán entrar.
#TipsDeLitigacion
JLVR
CDH Law
Amal Ramzi Alam Uddin. (1978)
Abogada libanesa- británica, estudió en Oxford. Especialista en Derecho Internacional, penal, derechos humanos y extradición, en 2013 asesora de Kofi Annan en Siria y la lucha contra el terrorismo. Ha defendido a Julian Assange y Yulia Timoshenko.
"El abogado recibe la confidencia profesional como un caso de angustia humana y lo transforma en una exposición tan lúcida como su pensamiento se lo permite...Así, el abogado transforma la vida en lógica, y el juez transforma la lógica en justicia" Couture.