Y sí, señoras y señores, Lionel Messi confirmó que jugó la pasada Copa del Mundo pensando en dedicársela a su papá. Sabía que su padre estaba muy delicado y que no podía acompañarlo en las primeras semanas de torneo. Por eso se puso como objetivo llegar lo más lejos posible, para darle tiempo de verlo y disfrutarlo en algún partido. Y lo logró: guió a Argentina hasta la final y tuvo a su selección al borde del bicampeonato del mundo.
Tristemente, su padre no pudo hacer el viaje para el duelo por el título, y la Selección Argentina no logró vencer a la Selección de España. Sin embargo, Lio jugó motivado por la persona que siempre lo apoyó dentro y fuera de las canchas. Intentó hasta que no pudo más. Desafió a su propio físico, para intentar darle una última alegría al señor Jorge.
— LIONEL MESSI: "Tanto me pedías que juegue la última Copa del Mundo y, días antes de empezar, fue cuando peor te pusiste. Era la primera vez que no ibas a estar en un torneo, pero mamá me decía que ibas a estar mejor y que ibas a estar bien para poder viajar. Yo te decía que íbamos a llegar a la final así podías viajar".
"Cada vez que terminaba un partido esperaba y extrañaba tu mensaje. Ahí me di cuenta que la situación era fea de verdad. Así y todo, no dejaba de pensar en llegar lo más lejos posible, para darte tiempo y que vieras un partido. Llegamos a la final y no pudiste estar. Quería ganarla para llevártela y mostrarte una nueva. No pude, las piernas no me daban más. Esta vez intenté ir contra mi físico, pero no pude. Nunca pude sentirme bien".
"Cuando llegué creías que habíamos perdido la final por penales. No pudimos hablar de nada de todo lo que pasó. No pudiste disfrutar nada. No fuimos campeones, pero no sabes cómo disfrutamos cada partido. Una vez más, tenías razón: tenía que estar y jugarla".
"Te cuento esto porque fue lo único que no pudimos hablar, porque todo lo demás ya lo sabés".
Entre más pasa el tiempo, la Copa del Mundo del GOAT toma mucho más valor. Con 39 años de edad, y teniendo a su padre con serios problemas, salió a entregar a un torneo legendario. Con 39 años de edad, y teniendo a su padre lejos, firmó ¡¡8 GOLES Y 4 ASISTENCIAS!! en 8 partidos disputados durante su último baile mundialista. Y con 39 años de edad, y sin estar a tope física y mentalmente, logró llevar a Argentina hasta otra final de Copa del Mundo.
Por eso cada triunfo lo celebró con todo. Por eso cada gol lo festejó de forma especial. Por eso la derrota en la final la sufrió tanto. Y por eso lo vimos llorar como nunca antes en su carrera profesional. Imposible no rendirse ante la grandeza y fortaleza del mejor futbolista de todos los tiempos.
IMPOSIBLE NO EMOCIONARSE Y RENDIRSE ANTE EL MÁS GRANDE DE LA HISTORIA.
Ya no me digan que él perdió. Él no perdió nada. Perdí yo. Perdí el tiempo, las ganas, la calma; perdí yo al quererlo con todo lo que tenía, al entregarle partes de mí que no suelo darle a cualquiera, al quedarme incluso cuando algo dentro de mí ya sabía que debía irme.
A los 30s ya no somos el primer amor; con suerte, podemos ser el segundo. A los 30s nadie se muere por nadie, porque ya hemos muerto por alguien antes. No nos entregamos al amor por completo y sin miedo, porque ya sabemos qué pasa después. A los 30s el amor ya no es más una idea