Podría hablarte del cielo y la luna, del mar y sus ocasos, de la noche y sus estrellas, del amanecer y el trinar de los pájaros, de mis ganas de amarte y volvernos uno mismo, pero no lo haré. Hoy solo te veré a los ojos, apretaré tu mano y te diré: "gracias por vibrar conmigo".
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El café sabe distinto si lo imagino con usted... amargo y fuerte como sus ganas, caliente como sus labios, adictivo como sus letras. Cada sorbo me recuerda que es el verdadero motivo por el que despierto con hambre de más.
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Despierto y lo primero que se asoma es su imagen, como un deseo que me persigue incluso en sueños. Buenos días, mujer de fuego, que su jornada sea tan intensa como la forma en que enciende mi piel con solo leerle.
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Buenos días, tentación.
Que esta semana comience como debe:
con usted en mi mente,
desnuda sobre mí,
marcando el ritmo con sus caderas
Provocando mis jadeos
con la humedad de su placer.
Si los lunes empiezan así,
prometo ser su pensamiento más atrevido.
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