Niña de 10 años: Lo mejor de los cumpleaños es que puede comer lo que quieras porque al jugar mucho, no engordas*.
Que mal lo estamos haciendo, gente, pero qué rematadamente mal.
La que le está cayendo a esta mujer por expresar que su maternidad le está ayudando a mejorar en lo profesional como pediatra...
No dice que antes fuera mala o que todos los demás lo seáis. Lo que sí sois es unos brasas que entendéis lo que queréis.
He hecho esta tarde lo que faltaba de compra para fiestas y en un pasillo le dice una señora a una reponedora:
“Nena, cómo lo tenéis el día 26? Qué vais a hacer?”y la chica, que ve rápido por dónde va le dice:” yo ir a comer canelones con mi familia, y usted?
La mujer
Estoy en Stortorget, la plaza central de Gamla Stan, el casco medieval de Estocolmo.
Hoy hay mercadillo navideño, con luces y turistas, pero bajo toda esta postal hubo, hace siglos, bastante menos encanto.
En esta plaza tuvo lugar la Boda Roja original:
Como sabréis por las novelas de George R. R. Martin y la serie Juego de Tronos, la Boda Roja es uno de los episodios más traumáticos de la historia. Martin lo escribió inspirándose en varios hechos históricos, uno de ellos fue el "Baño de Sangre de Estocolmo" de 1520.
Ese año, el rey Cristián II de Dinamarca conquistó Suecia y, para celebrarlo, organizó una gran coronación en el casco antiguo de Estocolmo. Tres días de fiesta, banquetes, vino caliente, diplomacia y buen rollo oficial. Hasta que, al tercer día, Cristián ordenó cerrar todas las puertas de la ciudad vieja.
Entonces empezó la matanza.
Que dejéis de dar ayudas sin renta.
Que dejéis de regalar gafas sin renta.
Que dejéis de dar abonos de tranporte gratis sin renta.
Que no tenemos que ayudar por edad. Que hay que ayudar por renta.
Si haces un trabajo físico, al terminar lo último que quieres es ir al gimnasio.
Si para ti es un sitio violento, lo último que quieres es ir.
Si tienes cargas familiares, no te da la vida para ir.
Si vives al día, cuesta pagarlo.
Etc, etc.
No es tan difícil de entender su post.
Cada vez me llama más la atención algo que veo a diario. La gente ha perdido completamente las formas. Y no hablo de protocolos ni de ceremonias. Hablo de educación básica, de respeto elemental, de saber estar.
Hoy he visto a cuatro personas tener una bronca muy fuerte, diciéndose cosas tremendas, porque un perrin ha ladrado a otro, estando en una terraza en la calle, donde otros comíamos. Algo sin la menor importancia, que ha molestado a otra señora de otra mesa. ¡No os podéis imaginar lo que se han dicho!
Afortunadamente, la cosa se ha calmado con cierta facilidad... pero la agresividad ha ido aumentando de forma exponencial a un ritmo increíble.
Y no es un caso aislado. Cada día es peor. En el tráfico, en las colas, en las redes sociales… La gente salta como un resorte ante cualquier mínima contrariedad. Como si vivieran con los nervios a flor de piel, esperando la excusa perfecta para explotar.
¿Qué nos ha pasado? ¿Cuándo empezamos a creer que tener razón nos da derecho a ser maleducados? Porque esa es otra: muchas veces ni siquiera la tienen, pero actúan como si fueran los dueños de la verdad absoluta.
Hoy también he visto a una adulta hacer llorar a una niña porque ha usado, sin saberlo, SU tumbona en una piscina comunitaria. Le ha caído tal bronca a la cría, que solamente se había tumbado, que me ha dejado helada. Un malentendido, sin la menor importancia, donde una adulta se ha sentido "empoderada" como para hacer llorar a una cría que se ha disculpado en el primer momento en que le han dicho que la silla no era suya.
Las redes sociales no han ayudado nada. Han normalizado que puedas decirle barbaridades a un desconocido desde la comodidad de tu sofá. Y esa agresividad digital se ha trasladado a la vida real. Ahora hablamos cara a cara como si estuviéramos escribiendo un tuit furioso.
Pero lo más preocupante es que esto no es solo una cuestión de modales. Es síntoma de algo más profundo: hemos perdido la capacidad de gestionar la frustración. Cualquier pequeña incomodidad, cualquier contratiempo mínimo, se vive como un ataque personal.
Y los niños nos están viendo. Están aprendiendo que es normal gritar cuando algo no sale como quieres, que es aceptable faltar al respeto si crees que tienes motivos. Estamos criando una generación que confunde asertividad con agresividad.
No pido que volvamos a los tiempos de “usted por aquí, usted por allá”. Pero sí que recuperemos algo tan básico como la capacidad de discrepar sin destruir al otro. De entender que detrás de cada persona hay una vida, unas circunstancias, una historia.
La educación no es debilidad. Es inteligencia. Es entender que puedes defender tus ideas sin convertir cada conversación en un campo de batalla. Que puedes estar en desacuerdo sin ser desagradable.
Al final, lo que estamos perdiendo es la capacidad de vivir en sociedad. Y eso, créanme, es mucho más grave que cualquier crisis económica o política. Porque una sociedad sin respeto mutuo es una sociedad que se destruye desde dentro.
¿Tan difícil es recuperar las formas? No pido milagros. Solo que antes de saltar como un poseso por una tontería, respires hondo y te preguntes: ¿de verdad merece la pena?
La mayoría de las veces, la respuesta es no.
Es la historia más vieja del mundo: Empiezan por los migrantes porque son el eslabón más débil….pero después van los trabajadores, las personas de izquierda, las personas LGTBI, los que tengan acento catalán o simplemente quien no les ría todas y cada una de las gracias.
¿Las mujeres somos mágicamente intuitivas o es que vivimos una vida de observación obligatoria para cuidarnos a nosotras mismas y demostrar nuestro valor como personas, sin poder simplemente existir sin pensar demasiado, como los varones, por lo que aprendemos de patrones?
me eduqué a mi misma al punto de que cada vez que pienso “que feo le queda tal cosa a esa persona” mi mente me responde “y a ti que te importa lo que la gente haga”