CRÓNICA DE UN ECOCIDIO
#Sabíasque en el pasado, la Cuenca de México albergó 5 lagos? Del norte al sur eran: Zumpango, Xaltocan, Tezcuco, Xochimilco y finalmente Chalco. Con la caída de Tenochtitlan y el establecimiento de los españoles en la cuenca en 1521, comenzó el drenado de estos lagos, acción que continuó durante el siglo XIX y parte del XX por los propios mexicanos. #CDMX #MesPatrio
Hace setecientos años, mientras Londres, París y Madrid tiraban sus desechos a los ríos de los que también bebían —y morían de cólera por miles—, una ciudad indígena del otro lado del mundo ya había resuelto el agua limpia. Esa ciudad era Tenochtitlan.
Construida sobre un lago que mezclaba agua salada y dulce, levantó un dique de más de dieciséis kilómetros para separarlas, además de acueductos con agua potable, canales navegables y tuberías de cerámica para drenar. Todo a mano, sin hierro, sin rueda, sin animales de carga. La próxima vez que alguien diga que la civilización llegó de Europa, cuéntele de esta ciudad. ¿Lo sabía? Escríbalo aquí abajo.
El queso que se derrite en tus quesadillas, el de hilos blancos que se enrolla en bolas en cualquier mercado, nació —según cuentan— de un error. Y de una niña asustada.
La leyenda nos lleva al año 1885, al pueblo de Reyes Etla, en los Valles Centrales de Oaxaca. Ahí, una niña de apenas catorce años, Leobarda Castellanos García, había quedado encargada de cuidar la leche cuajada para hacer el queso del día. Como niña que era, se distrajo, se le olvidó atender la cuajada, y esta se pasó del punto. Eso, normalmente, significaba un desastre: un queso seco y desmoronadizo, y un buen regaño de sus padres.
Para salvar la leche y salvarse ella del chanclazo, a Leobarda se le ocurrió una solución desesperada: le echó agua caliente a la masa endurecida. Y en lugar de arruinarla más, ocurrió el milagro. La cuajada se fundió y se volvió una masa chiclosa, elástica y brillante que se podía estirar en hilos interminables. La probaron: el sabor estaba más concentrado, la textura era mejor. En vez de regañarla, la familia se deleitó. Bautizaron aquello como "quesillo" y empezaron a hacerlo para vender. Gustó tanto que se extendió por todo el valle y por el país, y cuando llegó a otros estados, lo llamaron "queso Oaxaca", por su tierra.
Ahora, la letra chica. No hay ningún registro que compruebe que Leobarda existió, ni que aquel accidente haya ocurrido. Es una leyenda, no un hecho documentado, una historia que la gente de Reyes Etla ha contado por generaciones. Pero aquí está lo bonito: el quesillo se hace, de verdad, exactamente como lo cuenta la historia —cuajada muy ácida, agua caliente, hilado a mano—. El cómo es cierto, aunque el quién sea leyenda.
Y quizá ese es el punto. Haya existido o no Leobarda, la moraleja se sostiene: algunas de las mejores cosas de la vida llegan de pura chiripa, de un error que alguien fue lo bastante listo, o lo bastante miedoso de un regaño, como para no tirar a la basura.
¿Cuántas de las cosas que hoy amamos nacieron de un error que alguien no se atrevió a tirar?
En octubre de 2011, Luis de la Fuente fue despedido del Deportivo Alavés después de nueve jornadas. Las llamadas dejaron de llegar. Pasó dieciocho meses sin trabajo.
Siguió yendo al mismo bar a desayunar. Siguió leyendo el periódico. Un día de 2013 encontró un anuncio pequeño en las páginas de deportes: la Real Federación Española de Fútbol buscaba entrenador para sus categorías inferiores. Llamó a Iñaki Sáez, antiguo seleccionador, que lo conocía. Mandó el currículum. Esperó.
La Federación le ofreció el puesto. El contrato duraba tres meses. La misión: clasificar a la sub-19 para el Europeo de Lituania. Sin garantías más allá de eso. De la Fuente firmó el 1 de mayo de 2013.
Lo que vino después fue un trabajo invisible. Campos juveniles, contratos cortos, categorías que nadie sigue. En 2015 ganó el Europeo sub-19 con un equipo que incluía a Rodri, Mikel Merino y Unai Simón. Luego la sub-21. Luego la absoluta. El 19 de julio de 2026, en el MetLife Stadium de Nueva York, levantó la Copa del Mundo.
Trece años después del anuncio en el periódico.
La carrera de De la Fuente no tiene la narrativa habitual del crack que triunfa: no dirigió al Madrid ni al Barça, no pasó por ningún gigante europeo, no tuvo un momento de revelación brillante que el mundo aplaudiera. Tuvo dieciocho meses sin llamadas, un anuncio pequeño, un contrato de tres meses y la decisión de presentarse.
El 31 de julio de 1926, hace exactamente cien años, las iglesias de México se llenaron como no se habían llenado nunca. No era domingo ni fiesta de guardar. Era el último día. Ese 31 entraba en vigor la reforma al Código Penal que se publicó en el Diario Oficial el 2 de julio de aquel año y que todo el mundo terminó llamando la Ley Calles. La norma volvía delito buena parte de la vida religiosa pública, prohibía la enseñanza de la religión, ordenaba la expulsión de los sacerdotes extranjeros, que fueron ciento ochenta y cinco, y fijaba un cupo de un sacerdote por cada seis mil habitantes, como si la fe se administrara igual que las plazas de correos. El episcopado respondió suspendiendo el culto público a partir del primero de agosto. Y aquel último día la gente hizo fila de madrugada para bautizar hijos, casarse a las prisas y confesarse por si acaso.
Al día siguiente llegó el silencio, y del silencio salió algo que Calles no calculó. En Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Zacatecas y Colima, campesinos que jamás habían disparado un arma se organizaron solos, sin bendición episcopal y en muchos casos contra la voluntad expresa de sus obispos, que preferían negociar. La Liga Nacional para la Defensa de las Libertades Religiosas convocó un boicot: no pagar impuestos, no consumir productos del Estado. Los levantados salieron al monte gritando dos palabras que le dieron nombre a todo, Viva Cristo Rey. Del otro lado, el ejército federal recibió órdenes que muchos soldados no entendieron y ejecutó a gente que no entendía por qué la ejecutaban. Fue una guerra rural, sucia, mal contada, y duró tres años. Las cifras de muertos que se manejan van de decenas de miles a doscientos cincuenta mil, y ninguna de esas cifras es cómoda para nadie.
Los templos reabrieron el 29 de junio de 1929. No hubo reforma constitucional, no hubo justicia, no hubo reconciliación. Hubo unos arreglos negociados entre élites, con el embajador estadounidense de intermediario, y después la promesa de aplicar la ley con moderación. Muchos cristeros que entregaron las armas fueron asesinados en los meses siguientes. Yo, que goberné treinta años haciendo exactamente lo contrario, dejando que los curas dieran misa mientras la ley decía que no, aprendí una cosa que a Calles le costó una guerra averiguar: en México la ley se cumple mejor cuando se cumple a medias. Cien años después, en Los Altos de Jalisco, las campanas siguen tocando a la misma hora que tocaban entonces.
Fuentes: Diario Oficial de la Federación, 2 de julio de 1926. Jean Meyer, La Cristiada. Archivo del Episcopado Mexicano.
La Selección de México en 1998 ha sido una de las mejores de la historia del fútbol de este país…
Nostalgia pura! El emperador, el Matador, Cuauhtémoc, Ramírez, Davino, Cabrito, Pardo, Luna, Ordiales, Campos, El Cuchillo, Villa, García Aspe, Pelaez…
Con toda franqueza:
¿Qué ganamos con tanta pesadez, tanta amargura?
Es la primera vez que México empieza con dos victorias y la portería en cero en una Copa del Mundo.
Mejor que en el 70, mejor que en el 86.
Mejor incluso que aquel gran principio del 2002.
Ya tenemos el primer lugar de grupo (revisen las reglas).
¿Qué ganamos exigiéndole al equipo que juegue dando "espectáculo"?
¿Ya nos olvidamos de "jugamos como nunca pero perdimos como siempre"?
Yo no sé ustedes, pero yo prefiero ganar. Sí: cómo sea.
No, no es un futbol vistoso. ¿Por qué habría de serlo? Es la generación que es. El equipo es eficaz, ordenado y luchón. Y gana.
"Es que el gol fue pura suerte". Primero: en el deporte no hay "pura suerte". Todo es circunstancia de partido. ¿Y no era hora de que nos favoreciera la suerte un poco?
Yo entiendo que echar tierra a gritos vende (ahora parece que también en la victoria...doble). Pero...¿No podríamos ponerle un poquiiito de pausa a la pesadez?
Nadie dice que ganaremos la Copa del Mundo.
Pero...démosle un poquito de espacio a la alegría.
Lo que se hizo en Zapopan merece reconocimiento. Más de 250 mujeres de Etzatlán tejieron una obra monumental que hoy luce rumbo al Mundial 2026. Trabajo, talento, identidad y tradición mexicana. Quedó espectacular. Felicidades a quienes hicieron posible este proyecto.
We All Say "Teach Critical Thinking." But Few Say How!
Abrami et al. (2015) answer the how. Their meta-analysis pooled 341 effect sizes, and the verdict is both reassuring and humbling: critical thinking can be taught, but the effect is modest, and the method matters enormously.
They sort what works into three moves.
1. Dialogue (discussion, debate, teacher-posed questions).
2. Authentic instruction (real-world problems, case studies, role-play).
3. Mentoring (modeling, coaching, guided practice).
Each helps on its own. Combine all three and the effect nearly doubles.
Mentoring is the surprise. Abrami et al. report it "did not generate especially strong results when analyzed on its own" (p. 302), yet layered onto the others it works as a catalyst. Strong discussion plus real problems plus intentional modeling is the recipe.
One finding matters most now. Teaching critical thinking inside a subject beat teaching it as an abstract skill. Generic "critical thinking" courses are the weaker bet.
The humbling part is the disposition gap. Students may know how to evaluate an argument. Whether they'll bother when ChatGPT is right there is another question. That's the same problem behind cognitive surrender (Shaw and Nave, 2026) and metacognitive laziness (Fan et al., 2025): habits are harder to build than skills.
The paper is from 2015, written before pocket reasoning engines. That makes it more urgent. Dialogue, real problems, and coaching can't be outsourced to AI.
The technology keeps getting smarter. The pedagogical fundamentals haven't changed.
José María Velasco nació en Temascalcingo, Estado de México, el 6 de julio de 1840. A los 18 años ya daba clases de perspectiva en la Academia de San Carlos, lo que en el siglo XIX equivalía a ser tan bueno que tus maestros no sabían qué más enseñarte. Lo que nadie esperaba de un pintor de paisajes es que para pintar mejor se fuera a estudiar ciencias. Curioso por saber más a detalle sobre lo que pintaba, ingresó a la Academia Nacional de Medicina, donde aprendió botánica, física, zoología, anatomía y matemáticas. Quería entender el árbol antes de pintarlo. El volcán antes de retratarlo. El cielo del Valle de México antes de capturar su color exacto. El poeta Xavier Villaurrutia describió su obra así: "El azul del cielo del valle tiene una pureza de esmalte. Las nubes que en el cielo navegan, una consistencia de mármol." Lo llamó "arquitecto del aire." Es la descripción más exacta que existe de lo que Velasco hacía: construía con luz y distancia la misma certeza que un ingeniero construye con piedra. Pintó más de 300 óleos además de acuarelas, litografías y pinturas en miniatura durante 44 años de carrera. Su obra más famosa, la serie de ocho cuadros sobre el Valle de México entre 1875 y 1905, documenta el mismo paisaje durante treinta años con la precisión de un científico y el ojo de alguien que amaba lo que veía. En esa serie están el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, los lagos del Anáhuac, los magueyes, la luz específica de la tarde en el altiplano. Diego Rivera, que fue su alumno, lo consideraba "el creador de un mundo plástico nuevo, el pintor por excelencia". También fueron sus alumnos José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros. El hombre que pintó el México tranquilo y espléndido del Porfiriato formó a los tres muralistas que pintarían la Revolución que ese mundo no supo evitar. Velasco falleció a causa de un ataque cardíaco el 26 de agosto de 1912. La Revolución ya había comenzado. El Valle de México que él pintó durante treinta años estaba a punto de cambiar para siempre.
La paradoja de las humanidades: cuando son más atacadas es justamente cuando son más necesarias.
Y se aproxima un ataque que pretende ser el definitivo.
La universidad medieval evaluaba con exámenes orales. Evaluar es exigir que el conocimiento se interiorice. Si la IA reduce el esfuerzo, la universidad debe reintroducirlo de otra forma. La IA está forzando otro cambio: menos tareas en casa, más interacción directa, más conversación socrática.
The New York Times: Si la escritura “aceptable” se automatiza, la educación superior debe centrarse en pensamiento crítico, identidad intelectual y evaluación relacional https://t.co/sBg3M1cwcF https://t.co/SAItfb3rGY
El día que México y Francia intercambiaron "tesoros"... pero olvidaron al verdadero héroe.
En 1997, para celebrar la amistad entre México y Francia y los 30 años del Sistema de Transporte Colectivo Metro:
- 🇫🇷 Francia le regaló a México una auténtica entrada estilo Art Nouveau diseñada por el famoso arquitecto Hector Guimard, el mismo estilo icónico que hizo famoso al Metro de París. ✨
Hoy esa entrada se encuentra afuera del Palacio de Bellas Artes y mucha gente pasa junto a ella sin saber que es una pieza original traída desde tierras parisinas.
- 🇲🇽 México le entregó a Francia un enorme mural huichol hecho por el artista wixárika Santos de la Torre.
Esta obra está expuesta en la estación del Metro de París llamada Palais Royal - Musée du Louvre. Un impresionante mural de más de 2 millones de chaquiras titulado "El Pensamiento y el Alma Huichol".
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Pero aquí viene lo más oscuro de la historia: Durante años casi nadie reconoció al artista mexicano como debía. 😔
Mientras los políticos se tomaban la foto y celebraban en París, a Santos ni siquiera lo invitaron a la inauguración. Peor aún: recibió un pago mínimo por meses de trabajo y su nombre quedó en el olvido por mucho tiempo, mientras miles de europeos admiraban su talento diariamente.
La historia fue tan impactante que inspiró el documental “Eco de la montaña”, donde se cuenta el enorme esfuerzo detrás de la obra y la lucha por darle crédito al artista y a la cultura wixárika. 🎥
Dos países.
Dos estaciones de metro.
Dos obras de arte.
Y una historia que casi nadie conoce. 🇲🇽❤️🇫🇷
«Si quieres enseñar a los niños pensamiento crítico, empieza por tomarlos en serio dándoles responsabilidades, hablándoles con franqueza, proporcionándoles privacidad y soledad, convirtiéndolos en lectores y pensadores de cosas profundas desde el principio» — Bertrand Russell