Paradoja de la tolerancia activa de Karl Raimund Popper
En la Viena de principios del siglo XX, un joven de origen judío llamado Karl Raimund Popper creció en un ambiente marcado por el fermento intelectual y las sombras crecientes de los totalitarismos. Nacido en 1902, estudió matemáticas, física y psicología en la Universidad de Viena, y más tarde se exilió en Nueva Zelanda y luego en Inglaterra, donde desarrolló una obra que marcaría la filosofía del siglo XX. En su libro La sociedad abierta y sus enemigos, escrito durante la Segunda Guerra Mundial, Popper expuso con claridad una de sus ideas más punzantes: la paradoja de la tolerancia.
Esta paradoja sostiene que una tolerancia ilimitada hacia los intolerantes conduce necesariamente a la desaparición de la tolerancia misma. Si una sociedad tolerante no está dispuesta a defenderse con firmeza frente a aquellos que rechazan las reglas de la convivencia abierta y pretenden imponer su visión por la fuerza o el engaño, entonces los tolerantes serán eliminados junto con su principio. Popper no abogaba por la intolerancia arbitraria, sino por la necesidad de trazar límites racionales. La sociedad abierta debe reservarse el derecho de excluir o restringir a quienes utilizan la libertad para destruirla. Se trataba de una defensa lógica de las democracias liberales contra las amenazas totalitarias que él había visto ascender en Europa.
Esta observación filosófica, forjada en el fuego de la lucha contra el nazismo y el comunismo, revela una dinámica que opera en cualquier sistema humano. Las sociedades no son abstracciones inmutables; dependen de normas compartidas que requieren un mantenimiento activo. Cuando se abandona esa vigilancia, la erosión comienza.
En las últimas décadas, sectores influyentes de la izquierda han practicado una tolerancia selectiva que activa precisamente esta paradoja en su forma más destructiva. Han extendido una comprensión ilimitada hacia formas de intolerancia radical, como el islamismo extremista que rechaza la igualdad de derechos, la secularidad o la libertad de expresión, mientras reservan su rigor censor para opiniones disidentes dentro de sus propias filas. En varios países europeos, por ejemplo, se han permitido enclaves donde se promueve la sharía paralela, se hostiga a mujeres por su forma de vestir o se incita contra las minorías, bajo el pretexto de «respeto cultural». La misma dinámica se repite con la criminalidad organizada en ciertas zonas urbanas de Suecia o Francia, donde la respuesta institucional ha sido tibia por temor a ser tachados de «estigmatizadores».
La paradoja se cumple, pues al negarse a defender con claridad los principios de la sociedad abierta, como libertad individual, igualdad ante la ley, debate racional, se abre paso un retroceso hacia sociedades cerradas y jerárquicas. En lugar de aplicar criterios universales, se impone una jerarquía de víctimas que justifica la ceguera ante ciertas agresiones. Esto no fortalece la convivencia; la debilita hasta hacerla irreconocible. Países como el Reino Unido han visto debates sobre «zonas de exclusión» donde la policía actúa con cautela extrema, mientras que en Alemania se han documentado casos de paralelismo legal tolerado en barrios específicos.
Karl Raimund Popper advertía que la defensa de la sociedad abierta exige coraje intelectual y coherencia. No basta solo con proclamar los valores; hay que protegerlos de quienes los instrumentalizan. Cuando se tolera activamente lo intolerable, sean ideologías que niegan derechos básicos o comportamientos que erosionan el contrato social, el resultado previsible es la fragmentación y el auge de reacciones extremas en el otro extremo. La historia reciente de varias naciones occidentales confirma esta lógica implacable: cuanto más se estira la tolerancia unilateral, más se contrae el espacio para la libertad genuina.
Popper, con su énfasis en la falsabilidad y en las sociedades abiertas, legó una herramienta para identificar estos errores. Ignorarla no evita la paradoja; la acelera de forma hiriente e irreversible.
La distòpia dels nostres governs és que creuen que amb sancions desproporcionades, insults i menyspreu cap als propietaris que ofereixen lloguers, aquests seguiran posant els seus pisos al mercat de bon grat.
És com pensar que si dones una pallissa a la teva parella perquè vol guanyar-se la vida i no dependre del seu marit (en aquest cas de les ajudes del govern), ella continuarà estimant-te, voldrà seguir vivint amb tu i et cuidarà.
Els propietaris no són enemics: molts posen els pisos en lloguer precisament per generar ingressos i no dependre d’ajudes públiques. Maltractar-los contínuament només aconsegueix que l’oferta de lloguers es redueixi dràsticament.
Els incentius importen, i els governs semblen incapaços d’entendre-ho.
@frdelatorre@leogandarias Oportuna es su puntualización, sr de la Torre, en el artículo, de que si estaba prevista la salida, también tuviesen previsto el recambio.
Los puestos en embajadas (salvo en sitios inhóspitos) son un regalo económico goloso.
Nederland kent een steeds groter democratisch probleem dat nauwelijks wordt besproken: de opkomst van wat je de GONGO-maffia kunt noemen. GONGO staat voor Government-Organized Non-Governmental Organizations: organisaties die zich presenteren als onafhankelijke maatschappelijke waakhonden, maar grotendeels afhankelijk zijn van overheidssubsidies. Ze vormen steeds minder een tegenmacht en steeds vaker een verlengstuk van hetzelfde bestuurlijke ecosysteem dat zij geacht worden te controleren.
Het mechanisme is even simpel als effectief. De overheid verstrekt subsidies. Met dat belastinggeld bouwen deze organisaties omvangrijke bureaucratieën op, produceren zij rapporten, leveren zij de data waarop beleid wordt gebaseerd, adviseren zij over vergunningen en starten zij juridische procedures om nóg strengere regelgeving af te dwingen. Dat leidt vervolgens weer tot meer beleid, meer ambtenaren, meer subsidies en meer invloed. Een zichzelf versterkende cirkel waarin vrijwel iedereen binnen het systeem wint, behalve de belastingbetaler.
In dossiers als stikstof zien we hoe gesubsidieerde organisaties wetenschappelijke gegevens aanleveren, overheden adviseren, vergunningen beïnvloeden, juridische procedures starten en vervolgens aanschuiven bij de onderhandelingen over de uitkomst.
Nog problematischer wordt het wanneer sommige van deze organisaties niet alleen tegen bedrijven procederen, maar vervolgens ook met diezelfde bedrijven onderhandelen over het intrekken van juridische procedures in ruil voor verstrekkende concessies, natuurcompensatie of financiële afspraken.
Daardoor vervagen de grenzen tussen belangenbehartiging, beleidsbeïnvloeding en private onderhandeling. Zelfs wanneer dergelijke afspraken juridisch geoorloofd zijn, ontstaat de schijn dat procedures niet uitsluitend worden gevoerd uit algemeen belang, maar ook als drukmiddel om politieke of financiële doelstellingen af te dwingen.
Daarmee vervaagt de grens tussen onafhankelijke belangenbehartiging, beleidsvorming en politieke machtsuitoefening. Wie betaalt, bepaalt. Wanneer overheid, subsidieontvangers, beleidsmakers en lobbyisten steeds vaker onderdeel zijn van hetzelfde netwerk, verdwijnt de institutionele afstand die een gezonde rechtsstaat juist nodig heeft.
De slachtoffers zijn voorspelbaar: boeren die geen vergunning krijgen, bouwers die projecten stil moeten leggen, ondernemers die investeren in permanente juridische onzekerheid en burgers die steeds hogere belastingen betalen om een uitdijend netwerk van subsidieafhankelijke organisaties te financieren. De Nederlandse polder verandert zo van een systeem van checks and balances in een gesloten bestuurlijk kartel.
Dit is geen aanval op natuur, milieu of maatschappelijke organisaties. Integendeel. Een vrije samenleving heeft juist behoefte aan krachtige, onafhankelijke NGO’s. Maar onafhankelijkheid begint bij financiële onafhankelijkheid. Wie grotendeels wordt betaald door de overheid kan onmogelijk volledig onafhankelijk toezicht houden op diezelfde overheid.
Libertariërs waarschuwen hier al decennia voor. Macht concentreert zich altijd wanneer geld, regelgeving, wetenschap, rechtspraak en lobby in hetzelfde ecosysteem samenkomen. Daarom is de oplossing helder: volledige transparantie over financiering, een strikte scheiding tussen subsidieverstrekking en politieke lobby, geen structurele overheidssubsies voor organisaties die actief beleid proberen te beïnvloeden en een rechtsstaat waarin gekozen volksvertegenwoordigers de koers bepalen, niet een gesloten netwerk van overheid, gesubsidieerde actiegroepen en belangenorganisaties.
Een vrije samenleving leeft van echte tegenmacht. Zodra die tegenmacht financieel afhankelijk wordt van de staat, verandert zij van waakhond in huisdier. En zodra dat huisdier ook nog mede de regels schrijft, de procedures voert en de onderhandelingen bepaalt, is de democratische controle fundamenteel uit balans.
Estas declaraciones de la Ministra de Igualdad, Ana Redondo, son un ejemplo de misandria y sexismo contra los hombres.
Llamar “especies radicalmente distintas” a hombres y mujeres, aparte de falso científicamente, es una forma de degradar al grupo masculino. Implica una idea de inferioridad, decir que hay que “ayudar a evolucionar” a los hombres implica que están en un escalón inferior al de las mujeres en lo social, emocional y moral. Es exactamente el mismo mecanismo que el sexismo tradicional contra las mujeres, pero invertido: “las mujeres somos más avanzadas, los hombres necesitan ser corregidos y mejorados”.
Son claramente un ejemplo de prejuicio basado en el sexo. Atribuye características negativas generales a todos los hombres (emocionalmente inmaduros, anclados en privilegios, negadores de sentimientos y debilidad). No habla de comportamientos individuales, sino del “género masculino” como un colectivo defectuoso.
Por otro lado, implican un doble rasero evidente: Si un político dijera que las mujeres son una especie distinta y hay que ayudarlas a evolucionar (porque están ancladas en estereotipos emocionales, victimismo, etc.), le caerían encima acusaciones de misoginia, cancelación y dimisión inmediata. Aquí es la ministra de Igualdad quien lo dice y la noticia se trata como algo normal.
Y hay que tener en cuenta el contexto de poder. No es una tuitera random la que dice esto. Es la titular del Ministerio de Igualdad del Gobierno de España. Cuando la persona que gestiona las políticas de “igualdad” habla así del 50 % de la población, no es una opinión inocente, es discurso institucional con carga ideológica.
Luego se extrañan de que los jóvenes no se identifiquen como feministas y culpan a la Manosfera. El feminismo institucional no tiene nada que ver, claro.
¿Pero cuántos violadores han estado pegados a Yolanda Diaz? Martiño Ramos, que fundó el partido "En Marea" con ella, condenado por violar a una menor. Ramiro Santalices, pederasta al que encubrió durante años, condenado. Ahora Xabier Ron, también condenado por violar a una menor.
@diegogomabogado Dicho inglés:
«por bueno que sea un caballo necesita espuelas»
I. e. los contrapoderes son imprescindibles y, a la larga benefician a la sociedad.
¿Deberías poder votar como hijo de emigrante interno? NO.
Y en la provincia (Generales) o municipio (municipales) que TÚ gustases?
Yo opino que NO, también.
Para hijos y nietos ¿Deberían tener pasaporte español? Sí, pero renunciando a otra nacionalidad.
1 persona, 1 pasaporte
Mi abuelo era un pescador gallego que emigró al País Vasco para trabajar. No regresó a Galicia salvo de vacaciones. Yo, su nieto, hago lo mismo: a Galicia, solo voy a disfrutar.
¿Debería, como nieto de gallego, tener derecho a voto en las autonómicas gallegas?
Me respondo: no.
Muchos aplauden el artículo 'El nuevo armario' de Pablo Pacheco, publicado y censurado en eldiario_es (legible en https://t.co/0Ka6OLku0D), que critica la fagocitación de la «experiencia homosexual» por la ideología queer-trans.
Tengo comentarios.
Hilo.
https://t.co/i5YiDaDWTy
@ilyatopper@Can_jos_ Qué onfalismo hay hoy?
Por eso piercings ombligo?
Yo, mí, me, conmigo.
Lo que sería una pamplina es ¿no haber conocido la experiencia de alguien del Rayo Vallecano?
Por qué no vivir cada uno su vida sin que nadie interfiera.
Y sin exhibicionismo.
Libros, libres y libras.
@RafaelTimermans Serán algunos quienes lo dicen, que no quieren jubilarse antes.
Mi cuñao de 63 años está loco por dejar el hospital y jubilarse. Lo han quemao.
Pongo ao por énfasis.