EXPLICACIÓN FINAL Y DEFINITIVA SOBRE LOS DERECHOS ESPECIALES DE GIRO (DEG) QUE TIENE VENEZUELA EN EL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL (FMI). ALREDEDOR DE $5.000 MILLONES.
Fácil y desde cero, como para un niño de 8 años, por lo tanto lo explicaré con una analogía.
Hilo 🧵:
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Tengo 49.
Estos son 8 hábitos que aplico cada día para tener más energía, dormir mejor y proteger mi salud
(el nº4 es el que casi todo el mundo ignora):
🧵 ↓↓
ADIÓS A LOS ASTRÓLOGOS.
CHATGPT acaba de hacerlo Fácil y Gratis.
Solo dale tu fecha de nacimiento.
Sin horóscopos
Sin tarot
Copia estos 6 prompts y obtén resultados que te van a volar la cabeza:
Muchos venezolanos dicen que están esperando que Venezuela se arregle para poder volver. Y eso está bien. Pero hay algo que nadie está diciendo con suficiente honestidad, y es esta: si Venezuela se arregla de verdad, como todos queremos, va a ser un país en el que vas a tener que respetar el semáforo en rojo aunque no venga nadie. En el que no vas a poder poner música a todo volumen después de las 10 de la noche porque los vecinos tienen derecho a dormir. En el que no vas a poder hacer un sancocho en la playa ni poner música a todo volumen. En el que te van a multar si manejas borracho, si hablas por el teléfono al volante, si te estacionas donde no debes. Un país normalizado es exactamente eso: un país con normas que se cumplen y que se hacen cumplir.
Porque el problema no es el extranjero con sus leyes. El problema es que muchos confunden libertad con impunidad. Afuera hay que pagar los impuestos a tiempo, separar la basura, respetar la cola, bajar la voz en el metro, recoger lo que hace el perro en la calle, cumplir los contratos, responder cuando el vecino se queja. Y eso a mucha gente le pesa, le parece excesivo, le parece que le quitan la gracia a la vida.
Entonces fantasean con volver a un lugar donde todo eso se pueda ignorar. Pero ese lugar no es una Venezuela arreglada. Ese lugar es la Venezuela rota esa que votó masivamente por Chávez, la misma de la que millones nos hemos ido.
Un Venezuela con instituciones que funcionen, con policías que no se compran, con jueces independientes, con una cultura ciudadana real, va a exigir exactamente lo mismo que exige cualquier país que funciona. Vas a tener que declarar tus ingresos, respetar los derechos de tus empleados, no construir donde no debes, no ocupar la acera con tu carro, no saltarte las normas porque conoces al de la esquina.
Una Venezuela normalizada va a ser un país donde vas a tener que pagar tus impuestos correctamente, puntualmente, sin trampas y sin negociar con el funcionario de turno. Como en cualquier país que funciona. Así que el mismo que se queja de lo que le descuentan en España o en Chile, va a tener que entender que esos descuentos son exactamente lo que construye los hospitales que usa, las carreteras que transita y la seguridad social que lo protege. No hay país serio sin ciudadanos que tributen en serio. Y Venezuela no va a ser la excepción.
La Venezuela que merece la gente que se quedó y la que se fue no es la Venezuela del "aquí nadie te dice nada". Es la Venezuela en la que por fin todos tengamos que respetarnos. Y esa, aunque sea la que pedimos, también va a requerir que todos esos que están acostumbrados a no respetar las normas, también cambien.
¿Estás dispuesto a cambiar?
Después de una cena con seis amigos, llegó la cuenta.
Daniel pidió solo una entrada y agua.
Los demás pidieron platos principales, postres y tres botellas de vino.
Cuando alguien dijo "dividimos entre seis", Daniel dijo que prefería pagar solo lo suyo.
Se hizo un silencio incómodo.
Alguien dijo "ay, no seas así."
Otro hizo el cálculo en voz alta y señaló que la diferencia "tampoco era para tanto."
Daniel lleva meses sin trabajo estable y nadie en esa mesa lo sabe porque no lo ha dicho.
Terminó pagando su parte justa, pero el ambiente cambió.
En el camino a casa, en otro chat sin él, alguien escribió "qué tacaño."
Este momento ocurre en miles de mesas cada semana.
La presión social de dividir en partes iguales asume que todos tienen la misma situación económica.
No decirlo te expone a ser juzgado.
Decirlo te expone también.
¿Por qué es más aceptable socialmente gastar de más en silencio que poner un límite en voz alta? ¿Cuándo la "generosidad" grupal se convierte en una forma de presión disfrazada?
Si crees que “entrenar el cerebro” es solo hacer sudokus…
te falta una pieza importante:
coordinación mano–ojo + atención + ritmo.
Y un bolígrafo basta para empezar.
IMPACTANTE 🤯
En 1948, esta mujer descubrió un código para manipular la "realidad" a voluntad.
Lo utilizó durante 30 años con un índice de éxito del 100%.
¿Su respuesta?
Un "código de 4 letras" que rompe la matriz: 🧵
Nunca pensé que la palabra “no” pudiera doler tanto.
Tengo 63 años. Toda mi vida fui la que resolvía. La que prestaba dinero aunque no tuviera. La que cuidaba nietos, cocinaba para veinte, escuchaba problemas ajenos a cualquier hora. Si alguien tenía una emergencia, mi teléfono sonaba. Y yo iba.
Siempre iba.
Mi hija mayor, Lucía, se divorció hace cuatro años. Volvió a casa con dos niños pequeños y un corazón hecho trizas. No dudé. Les abrí la puerta, la habitación, los brazos.
—Es solo mientras me organizo, mamá —me dijo.
Ese “mientras” duró tres años.
Yo llevaba a los niños al colegio, los recogía, hacía tareas, preparaba meriendas, atendía médicos. Ella empezó a salir más. Decía que necesitaba reconstruirse. Y yo la entendía. Porque una madre entiende incluso lo que no comparte.
Pero poco a poco dejé de ser ayuda… para convertirme en obligación.
Si un día decía que estaba cansada, me respondía:
—Mamá, tú no trabajas. ¿De qué estás cansada?
No trabajaba fuera. Pero mi cuerpo ya no tenía 40.
Un martes cualquiera, desperté con la espalda paralizada. Fui al médico. Artrosis avanzada. Reposo. Fisioterapia.
Esa tarde le pedí que buscara a los niños ella.
—No puedo, tengo una reunión —contestó sin mirarme.
—Entonces suspéndela.
—No todo gira en torno a ti, mamá.
Ahí algo hizo clic.
No era la reunión.
Era el desprecio.
Esa noche, cuando volvió, la senté en la cocina.
—Lucía, te quiero. Pero ya no puedo seguir siendo la madre de tus hijos.
Se quedó en silencio.
—¿Cómo que no puedes? Siempre lo has hecho.
—Exactamente. Siempre. Y me olvidé de mí.
Se enfadó. Me dijo que la estaba abandonando, que no entendía lo que era ser madre soltera. Que era egoísta.
Egoísta.
Esa palabra me atravesó.
Pero no retrocedí.
—Ser madre no significa desaparecer —le dije—. Yo te ayudé porque quise. No porque fuera mi obligación eterna.
Lloró. Gritó. Durante días apenas me habló.
Y por primera vez en décadas… no cedí.
Empecé fisioterapia. Salí a caminar. Me apunté a un taller de lectura que siempre postergué. Aprendí a decir “hoy no puedo”.
Los primeros meses fueron tensos. Ella tuvo que reorganizar su vida. Contratar ayuda algunas tardes. Ajustar horarios. Madurar.
Hace poco, mientras preparábamos café, me dijo en voz baja:
—Mamá, creo que te cargué demasiado peso.
No fue una disculpa perfecta.
Pero fue suficiente.
Porque entendí algo tarde, pero lo entendí:
Ser buena madre no es hacerlo todo.
Es enseñar a los hijos a sostenerse sin ti.
Y a veces, el mayor acto de amor… es retirarse un paso.
Fui al médico agotado, pensando que el gym, el trabajo y la uni me estaban pasando factura.
Mi doctor me dijo: "Dormirte a la 1 AM o más todas las noches está pudriendo tu cerebro".
Literalmente, tu cerebro se ensucia y se inflama, me dejo estas 10 REGLAS para arreglarlo:
Carlo Acutis será canonizado este domingo por el Papa León XIV, siendo el primer millennial proclamado santo.
Su vida nos enseña que la santidad no está fuera de nuestro alcance.
🧵Hilo para conocerle mejor ⬇️
Bheda Abheda
Siéntate cómodamente.
Inhala por la fosa nasal izquierda y exhala por la derecha.
Inhala por la fosa nasal derecha y exhala por la izquierda.
Repite 9 veces.
Relájate unos minutos.
Esta mujer cura lo que los terapeutas no pueden:
Byron Katie.
Pasó años deprimida y con pensamientos suicidas hasta que se dio cuenta...
Ahora, con sólo 4 preguntas, ha curado a millones de personas de la ansiedad, el estrés y el pensamiento excesivo.
Aquí está su filosofía: 🧵
El ayuno es literalmente el mejor remedio: el médico que llevamos dentro.
Esta persona ayuna de 12 a 16 horas diarias y luego hace cuatro ayunos de más de 48 horas al año.
Él recomienda encarecidamente para restablecer el intestino, el rendimiento cognitivo y la desintoxicación.
Este es su plan de ayuno definitivo: 🧵
Te gustan los olivos?
El arbol rey.
En el Táchira existe una finca magica escondida entre las montañas donde está el mayor cultivo de estos árboles de Olivo en Venezuela.
Hoy día como todos los años salen lotes para vender.
Sin duda el arbol más simbólico del mundo.