¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada? En todo esto vencemos fácilmente por aquél que nos ha amado.
“Señor; ilumina tu rostro sobre nosotros, para que gocemos del bienestar en la paz, para que seamos protegidos con tu mano poderosa y tu brazo extendido nos libre de todo pecado y de todos los que nos aborrecen sin motivo.”
“La luz tiene que dejar paso a la noche, pero no hay maldad que prevalezca sobre la sabiduría. “Ella despliega su fuerza de un extremo a otro, y todo lo gobierna acertadamente.”
En Dios confiamos…solo El tiene palabra de vida eterna.
En la mañana hazme escuchar tu gracia,
ya que confío en ti.
Indícame el camino que he de seguir,
pues levanto mi alma a ti.