BREAKING: OpenAI’s solution to Navier–Stokes does not match its Lean verification.
The most important article to read today is not one of OpenAI’s 700 AI-generated math papers.
It is this other paper, making a deep and worrying point:
A Lean-verified proof does not automatically validate the proof written in natural language, nor does it mean that the formal statement captures the intended theorem.
During translation, an AI can change an assumption, weaken a statement, or replace the argument entirely.
It can hallucinate another theorem.
Lean correctly verifies the result.
But the proved result may no longer be what the paper claims.
This is a general problem. Things get spicy when the authors examine OpenAI’s proposed Navier–Stokes solution.
They identify at least two mismatches between the written intermediate results and their Lean counterparts:
One estimate claims that four additional input derivatives suffice. The Lean version requires five: a weaker result.
A pressure-flux estimate is obtained through a different bound, and proved through a different argument.
It is not clear whether these mismatches invalidate the entire proof.
But they raise an important issue.
OpenAI is flooding us with claimed revolutionary breakthroughs. Yet nobody knows whether the proofs are correct or whether they prove what they claim to be proving.
Epistemia at scale.
*
Paper in the first reply
🇺🇸🇪🇺 Europe once had factories and no money. Now it has the money, but it sends much of it away.
Where do European savings go? Across the Atlantic, into America, where they flow into US equities, Treasuries, and other financial assets—and, increasingly, into the valuations of a handful of tech giants.
Those returns are difficult for American factories to match, which helps push capital toward finance and technology rather than manufacturing.
Meanwhile, European plants face high energy costs, weak investment, and growing Chinese competition—all problems that more capital could help address, yet European savings continue to finance American assets.
I call this “the West’s carry trade against itself”: Europe saves; America turns those savings into financial assets and inflated tech valuations; meanwhile, China builds the factories.
The chart below shows twenty years of this dynamic.
More on this soon: https://t.co/ozQQWZhNAZ
He creado un observatorio para seguir la campaña del 29-N en Twitter - X: 35 cuentas de partidos y candidatos, se actualiza cada dos horas.
Se ve quién genera más engagement, impacto, etc.
Acceso: https://t.co/5LXRGrVMQz
Multi-agent bug hunting is exhausting. Information throughput alone taxes the nervous system, even if most of it is autonomous. Add high-rate decision making + continuous slop resistance on top of it……
La economía política del caso Leire va mucho más allá del epifenómeno de los pagos ilegales a la “fontanera” del PSOE.
La evidencia apunta a que se montó una estructura, casi con seguridad desde Moncloa, para subvertir los pilares del Estado de derecho y preservar el poder de Pedro Sánchez. Es, desde el caso GAL, el escándalo más grave de nuestra democracia.
Este socavamiento, sin embargo, forma parte de un patrón más amplio: el desmantelamiento del Estado en el que el PSOE se embarcó el 13 de noviembre de 2003, cuando Zapatero prometió en el Palau Sant Jordi que “Apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento de Cataluña”.
La realidad electoral española, cada vez más clara, es que el PSOE solo puede gobernar con los votos del nacionalismo (o cuasinacionalismo) de Cataluña, País Vasco y Navarra. Sin los escaños de estas tres comunidades, la derecha nacional habría tenido mayoría absoluta en todas las elecciones desde 1996 hasta 2023, salvo en 2004.
Pero para lograr esos votos, el PSOE tiene que comprometerse con el desmantelamiento del Estado, ya sea de forma directa (la reforma de la financiación autonómica) o indirecta (el control partidista de las instituciones). De ahí a intentar destruir la UCO solo hay un paso, y se da a la primera tentación.
Por tanto, el PSOE solo elegirá como secretario general a alguien como Zapatero o Sánchez, a quienes el Estado trae al fresco. No son accidentes: son la respuesta estructural del sistema. No hay “PSOE bueno”, porque un “PSOE bueno” no puede gobernar y la mayoría de sus militantes no tienen vocación de suicidio político. Para suicidarse, es mucho más rápido apuntarse a Podemos.
Enfrente solo hay un PP sin la menor visión de futuro (la reciente visita de Feijóo a Cataluña demuestra, por enésima vez, que el PP no tiene plan para nada) y un Vox con un Santiago Abascal que no da más de sí (que Vox ronde el 18%-20% en las encuestas, dada la situación actual, debería leerse como un fracaso).
El problema es que no veo salida en el marco actual. Tras la crisis del euro surgieron dos proyectos de reforma: C’s y Podemos. Los votantes rechazaron ambos. Sí, los dos partidos cometieron errores tácticos y de liderazgo, pero, a fin de cuentas, el votante mediano prefirió lo malo conocido (PSOE y PP) a lo malo por conocer (C’s y Podemos). El votante mediano no quiere que nada cambie porque vive del Estado, de forma directa (pensiones, empleo público) o indirecta (transferencias varias, regulaciones).
Creo que todo esto saltará por los aires en algún momento hacia 2030, año arriba o año abajo. Pero no descarto que sigamos, en su lugar, un camino de declive irreversible. Con una fecundidad de 1,1 hijos por mujer y la inmigración que tenemos, quizá en 2080 la España que conocemos desde 1492 ya no exista.
Y si usted, lector, me pregunta qué se puede hacer: no solo no lo sé, sino que dudo que pudiera arreglar nada aunque yo fuera el que tomara las decisiones.
This figure by Leandro Prados de la Escosura (@LdelaEscosura), from his new paper “Accounting for the Reversal of Fortune: Spain and Britain, 1501-1800,” is striking.
Something very fundamental broke in Spain around 1560. Having a GDP per capita slightly above Britain's around 1560, Spain fell to less than 50% of it by 1790/99. Part of this was a drop in absolute level: Spanish GDP per capita was around 10% lower in 1790/99. But most of it was due to Britain taking off while Spain did not. Leandro argues that the evidence points to low input efficiency in Spain (plus ça change, plus c’est la même chose).
Spain’s economic performance during the 19th century and the first half of the 20th century was not much better. You cannot understand Spanish history, or even current events, without appreciating its centuries of stagnation and decline.
The figure also shows the growing consensus among economic historians: modern economic growth started in Britain around 1650, much earlier than conventional accounts of the Industrial Revolution suggest.
Link to the paper: https://t.co/gtZPulzVPK
There are two possible outcomes:
• If the result confirms the hypothesis, then you've made a measurement.
• If the result is contrary to the hypothesis, then you've made a discovery.
-- Enrico Fermi
¿Es el problema de la corrupción en España solo de reglas o de nuestros políticos? No. Tenemos reglas horrorosas, sí, y una selección de élites pésimas, pero cualquiera que pasee por una calle de una ciudad española comprobará cómo muchos españoles (españoles de España, para que no haya duda) se saltan constantemente las reglas, aparcando donde les da la gana, tirando basura donde no corresponde o llevando al perro sin cadena en sitios donde no se puede (ejemplos que vi en solo dos días de noviembre, la última vez que fui a Madrid).
Ya sé lo que me van a decir: estas son anécdotas, no es evidencia seria. Pero resulta que sí tenemos evidencia seria.
Hasta 2002, los diplomáticos de las Naciones Unidas tenían inmunidad diplomática respecto de las multas de aparcamiento en Manhattan, por lo que podían aparcar donde quisieran, sin más límite que las normas culturales de sus países (o las reglas internas de las embajadas).
A dos economistas, Raymond Fisman y Edward Miguel, se les ocurrió considerar las multas de aparcamiento impagas de los diplomáticos de cada país como una medida de la corrupción en ese país. Si los diplomáticos “pasaban” de las reglas de aparcamiento porque no había consecuencias, era una medida de lo corrupto de ese país (o al menos de un grupo de élite, que son sus diplomáticos).
El resultado es un artículo muy famoso, “Corruption, Norms, and Legal Enforcement: Evidence from Diplomatic Parking Tickets”, publicado en una de las mejores revistas de economía del mundo.
¿Cómo salen los diplomáticos españoles? Mal. El diplomático español medio acumuló 12,9 multas sin pagar por año en cada uno de los cinco años del estudio, es decir, algo más de una multa al mes (como referencia, en 1998 había 15 diplomáticos españoles acreditados en las Naciones Unidas en Manhattan). Como se ve en la tabla, España está al nivel de Ruanda o Ghana.
En comparación, los diplomáticos de Noruega o Suecia no acumularon ninguna multa impaga. Como me contó uno de los autores del trabajo: cuando un diplomático sueco vio el estudio, le respondió que una multa de tráfico no pagada hubiera sido un escándalo tan grande en Suecia que el ministerio de asuntos exteriores entero tendría que haber dimitido.
Para contrastar, una vez un alto funcionario español, trabajando en Estados Unidos (no político, funcionario de los de oposición rimbombante), me explicó, ante mi sorpresa: ¡Estar en las Naciones Unidas es fantástico (bueno, empleó otra palabra más fea), puedes aparcar donde te salga de las narices!
Pero lo interesante es que cuando las reglas cambiaron en 2002 y los diplomáticos perdieron su inmunidad, las multas de tráfico de los diplomáticos españoles cayeron a 0,5 de media al año.
¿Cuáles son las conclusiones que saco de este artículo?
Primero, España es un país con una cultura de normas pobre. Un grupo de élite, los diplomáticos en las Naciones Unidas, abusaba, en promedio, de manera descarada del sistema (me imagino que habría mucha heterogeneidad, con algunos diplomáticos con pocas multas y otros con centenares). Y encima presumían de ello.
Segundo, los cambios en las reglas funcionan: las multas cayeron de 12,9 a 0,5.
Tercero, a largo plazo probablemente el cambio de reglas llevaría a que cambiara la cultura.
Liftoff of Starship V3, from the dunes right outside the pad.
This is the most insane shockwave action I have ever seen on video. Absolutely mad.
📽️ Me for @WeAreSpaceScout
The fact that an opinion has been widely held is no evidence whatever that it is not utterly absurd; indeed in view of the silliness of the majority of mankind, a widely spread belief is more likely to be foolish than sensible.
-- Bertrand Russell
Hacienda acaba de publicar los datos salariales de 2024.
Acompáñenme a ver la España REAL y la historia que nos cuenta, la historia de un país de TRABAJADORES POBRES.
Hilo va 🧵
Este post de apoyo a @Jongonzlz está escrito y publicado conjuntamente con @lugaricano.
El sistema público de pensiones contributivas en España se encuentra en una situación muy complicada.
El sistema actual ofrece a los cotizantes una rentabilidad real implícita anual del 3,63 %. Dado el crecimiento de los cotizantes y de la productividad en España, esta tasa está al menos dos puntos porcentuales por encima de la que garantiza la sostenibilidad del sistema a largo plazo. De manera más sencilla: el valor presente descontado de las pensiones contributivas es aproximadamente un 60 % mayor que el valor presente descontado de las cotizaciones. Los jubilados contributivos en España están recibiendo mucho más de lo que pagaron.
Esta rentabilidad excesiva ha generado un problema fundamental: un déficit del sistema contributivo de unos 61.000 millones de euros (el de verdad, no el de las cuentas del Gran Capitán que incluyen las transferencias del Estado) y que no deja de crecer. Este déficit genera presiones sobre las cuentas públicas que limitan la capacidad de las administraciones públicas para implementar muchas políticas necesarias, desde la educación hasta la infraestructura. Y desde el punto de vista de la equidad intergeneracional, esta rentabilidad excesiva nos ha colocado en la paradójica situación de que las personas de 65 a 85 años tienen la renta disponible más alta de todos los grupos de edad en España.
El sistema necesita una reforma profunda. Por ejemplo, es clave reintroducir un factor de sostenibilidad en el valor de las pensiones que considere el crecimiento de los cotizantes, la productividad y la esperanza de vida. Muchas economías avanzadas han introducido estos factores e incluso España avanzó en esa dirección hasta la reforma Escrivá de 2021-2023.
Jon González, @Jongonzlz, de manera casi solitaria, ha acometido una labor impagable de documentar esta situación (y otros temas clave de nuestra economía), y ha conseguido poner a la sociedad frente al espejo de la insostenibilidad de la situación actual.
Desgraciadamente, el sistema político no tiene ninguna gana de enfrentarse a este problema. La edad mediana del votante español está en torno a los 51 años. Uno de cada tres electores tiene 60 años o más; uno de cada cuatro ha cumplido 65 años. Si se suman a los 15 millones de inactivos en edad de votar los casi 3 millones de empleados públicos, el resultado es que más de la mitad del censo electoral residente en España vive de una transferencia o de una nómina pagada con impuestos. La aritmética básica de cualquier elección en España descansa, por tanto, sobre un electorado en el que la minoría la constituyen los asalariados del sector privado en edad activa.
Pedir a un partido con vocación de gobierno que recorte la rentabilidad implícita de las pensiones contributivas es pedirle que confronte directamente a su votante mediano. Ningún sistema político hace eso voluntariamente y el español no es la excepción.
Por eso, en lugar de hablar de números, se busca descalificar al mensajero. Desafortunadamente, las narrativas maniqueas de buenos y malos—si eres bueno, prefieres pensiones altas; si no eres malo o estás a sueldo de los malos, tienen éxito en España porque nuestra conversación nacional se centra siempre en la “justicia” o la “moralidad” y nunca en los números.
Es normal: somos un país con poca tradición de análisis riguroso y, menos aún, de análisis basado en los números. “Mi abuela merece una pensión más alta” siempre es más fácil de explicar que “la rentabilidad real implícita del sistema está por encima de lo que nos podemos permitir”, y, además, le coloca a uno en el “lado bueno”: el de los que quieren dar más dinero, no menos, como los malvados economistas.
Pero lo realmente preocupante no es que se intente descalificar al mensajero en lugar de analizar sus argumentos. Lo que se busca es poner en riesgo su situación profesional. Ante las órdenes de la Moncloa, cualquier trabajo en España es precario. Nosotros mismos lo experimentamos en carne propia cuando, en 2012, se nos despidió de FEDEA, una fundación con la que colaborábamos, por orden directa y explícita de Moncloa.
Ya no es una cuestión de si uno está de acuerdo o no con Jon. Es algo mucho más importante. ¿Se puede analizar la realidad económica de España sin que las jaurías mediáticas busquen tu “cancelación” profesional?
Es este el momento de decir las cosas claras y mostrar nuestro apoyo absoluto y total a Jon. Por eso hemos tomado la decisión inusual de publicar este post simultáneamente.
Jon, te agradecemos profundamente lo que haces.
Ante la consternación por los hechos acaecidos en esta nuestra querida red social, solo queda que los que ponemos grafiquitos (algunos desde hace más de 10 años) sigamos en ello para quien le interese.
Aquí el gráfico que creo ejemplifica mejor la desconexión macro y micro.
John D. Rockefeller was spot on about media dividing society by focusing on wealth.
“I can’t emphasize too strongly the harm that is done by the publication of these stories about my wealth. They have a tendency to awaken passions which will not do us any good. Newspapers speak of the crime of being rich. It would be a crime if one amassed wealth merely for the sake of its possession, and made use of it for purely selfish purposes. Stop and think, that wealth is frequently the unavoidable consequence of earnest, unselfish effort.”
Same thing applies to the builders of today.
Full context: https://t.co/GatwdKwy5X
https://t.co/SE22OIGiia
This is truth being spoken.
Golang isn't perfect - I have my grapes with it - but this article zeroes in unerringly on what the language gets right.
A 2005 state-designed worm designed to corrupt physics simulations sat undetected on VirusTotal for nearly a decade. Fast16, intercepted executable files at the kernel level and silently rewrote floating-point calculations to make them produce slightly wrong answers. Targets: high-precision engineering suites used for structural analysis, crash simulations, and physical process modeling, including LS-DYNA, a tool cited in reports on Iran's nuclear weapons research. The sabotage vector relied on deployment of the driver across a network via worm, corrupting calculations on every machine, and eliminating the possibility of cross-checking results against a clean system. Stuxnet got the documentary. Fast16 got twenty years of nothing. https://t.co/3qfJMziXVd